sábado, 14 de enero de 2017

Carrera de San Francisco

Carrera de San Francisco

La carrera de San Francisco transcurre entre la plaza de Puerta de Moros y la calle Bailen.

Carrera de San FranciscoEsta carrera da nombre a todo el barrio  que tiene su origen en el arrabal que se formó alrededor del convento franciscano, fundado en el siglo XIII, siguiendo con ello una de las características de Madrid, que se fue desarrollando y estructurando en torno a edificios religiosos. Desde su origen, a partir de la conquista cristiana del Magerit musulmán por Alfonso VI, la fundación de monasterios como el benedictino de San Martín a principios del siglo XII y más tarde de otros, que se sitúan a extramuros, son los motivos de su urbanización. Se marca así una de las normas generales de población natural, en que las casas se organizan alrededor de un edificio importante, envolviéndolo y dirigiendo las calles hacia él. Pues, como escribe Mesonero Romanos en El Antiguo Madrid, el convento de San Francisco "fue causa principal de la prolongación de la villa de Madrid entre Poniente y Mediodía, así como el de Santo Domingo lo había sido hacia el Norte y los de Atocha y San Jerónimo a la banda oriental".

Posee esta zona una gran claridad en su conjunto que contrasta con su barrio vecino, el de la Morería; se sigue una disposición de abanico, teniendo su vértice en puerta de Moros y saliendo como radios una serie de calles que se dirigen a los terrenos que formaban el convento. La calle de Don Pedro se encamina a las Vistillas, la carrera de San Francisco a la iglesia y la de Tabernillas se bifurca en la del Águila y la del Ángel; y esta última, en la del Rosario y la de San Bernabé. Cortando a estas una serie de calles que tienen una organización anular: la cuesta de las Descargas, donde antiguamente estaba situada la cerca, y la de la Ventosa, en cuyos aledaños estuvieron situados los lavaderos de la Villa. La más importante es la de Calatrava, que llega hasta San Francisco y se continúa su trazado por la de San Buenaventura; y la de San Isidro Labrador y la de las Aguas, que atraviesan la carrera.

A través del plano de Texeira, se puede observar que ya tenía este mismo trazado a mediados del siglo XVII pero la constitución del barrio es de un carácter rural con sus casas unifamiliares, corrales y huertas. Más tarde, al incrementarse la población, se utilizó más el terreno, levantándose nuevos edificios, aprovechándose todo el espacio y subdividiéndolo en infinidad de viviendas y elevando la altura, hallando alojamiento gran número de familias, de clase artesana, pequeños industriales, empleados y comerciantes, pudiéndonos valer la descripción que hace Mesonero Romanos en el artículo La Casa por dentro, de sus Escenas Matritenses: "Tenía dos tiendas y en ellas vivían un sombrerero y un ebanista; el zapatero del portal dormía en un chiribitil de la escalera; un diestro de esgrima, en el entresuelo; un empleado y un comerciante, en los principales; un maestro de escuela y un sastre, en los segundos; un ama de huéspedes, una modista y una planchadora, en los terceros; un músico de regimiento, un grabador, un traductor de comedias y dos viudas ocupaban las buhardillas y hasta en un desvancillo que caía sobre éstas, había encontrado su asiento un matemático..."

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