lunes, 30 de enero de 2017

Calle del Carmen


Calle del Carmen

La calle del Carmen comienza en la Puerta del Sol y acaba en la Plaza del Callao.

Cuando el regidor don Luis Gaitán de Ayala dio en 1579 a esta calle el nombre que desde entonces perdura, ya había quedado limpia de impureza, tal como algunos años antes escándalo de algunas almas piadosas.

Cuarenta años antes, eran todavía aquellos lugares parte del mayorazgo de don Juan de la Victoria Bracamonte, a quien hay que hacer a menudo referencia cuando se habla del origen de calles que luego fueron del centro de Madrid, y en ellas, habiéndolas adquirido, tuvieron sus fincas los Ramirez de Baquedano, Don Cristóbal de Mora, camarero de Felipe II, y el presidente del Consejo de Castilla, que labró su casa en lo que es esquina a la calle de Tetuán, anteriormente llamada de los Negros.


Calle de Carlos III


Calle de Carlos III

Pequeña calle de Carlos III transcurre entre la calle de Vergara y la plaza de Oriente
desembocando frente al Palacio Real de Madrid en los Jardines de Sabatini. Esta calle fue en sus orígenes, durante la época musulmana, uno de los barrancos que flanqueaba la cima de la colina en la que se asentaba la antigua Mayrit.

Abriose en parte del terreno que ocupaba la calle de Santa Catalina la Vieja , que fue derribada en tiempos de los franceses, pues José Bonaparte, que preparó en mucho la reforma urbana de Madrid, hizo demoler conventos y casas en los alrededores de Palacio, dejando dispuesto el terreno para la construcción que años más tarde había de hacerse de la plaza de Oriente y las calles abocadas a ella.

La calle de Carlos III tiene una fisonomía característica, que la dan, de un lado, la entrada al teatro Real por la puerta de contaduría, que es la más frecuentada, y del otro, la permanencia de uno de los pocos cafés a la antigua usanza que había en Madrid, El Español, que tenía un decorado muy del siglo XIX y su público de músicos y partes de la ópera, y en cuyos billares, lo que era una nota curiosa de la vida nocturna madrileña, se agolpaba a la hora de la función en el vecino coliseo la muchedumbre de quienes deseaban entrar en él, formando parte de la “claque” que en ese teatro, como en ningún otro, conservaba la tradicional y transcendental importancia de la clase de “alabarderos”.


Calle de Caravaca


Calle de Caravaca

La calle de Caravaca se encuentra entre la calle de Lavapies y la calle del Mesón de Paredes.

Tardó en formarse esta calle, que no aparece en el plano de Texeira y de la que empieza a tenerse noticia ya entrado el siglo XVIII, pero con el nombre de Cruz de Caravaca. 

Se debe el nombre a la presencia de una cruz de brazos dobles o cruz de Caravaca en la zona, perteneciente a una capillita vecina a la gran finca que el cardenal Zapata poseyó allí. Había gran veneración por la capilla y la cruz; muchas damas se hacían llevar ante ella para adorarla. Se convirtió además en el centro de las célebres fiestas de la Cruz de Mayo, cuando las majas o mayas pedían dinero a los transeúntes. Esta, en principio, simpática costumbre se acabó convirtiendo en un abuso y los regidores de la villa legislaron contra ella. Ya en 1769 la Sala de Alcaldes de Corte sentó jurisprudencia contra ellas. Porque las mayas se sentaban en una especie de trono o altarcillo, con sus mejores galas, de modo que hacían de reclamo mientras las amigas pasaban el platillo. La fiesta fue definitivamente prohibida por el alcalde José Abascal, ya a finales del siglo XIX, pero se recuperó en 1988, por iniciativa de diversas asociaciones vecinales apoyadas por la concejalía del distrito Centro.


Calle del Capitan Salazar Martinez


Calle del Capitan Salazar Martinez

La calle del Capitan Salazar Martinez está entre la calle de Toledo y la calle de la Arganzuela.

Desde 1911 recuerda esta calle a un militar muerto en el desastre del barranco del Lobo, durante una de las guerras de África, pero en otros tiempos llevó nombres diferentes.

Antiguamente recibía el nombre de San Lorenzo o del Albergue de San Lorenzo. Se llamó de ambas formas por el asilo de San Lorenzo aquí situado.

En el plano de Texeira se llama de San Lorenzo, sin duda a causa del cercano albergue del mismo nombre que hubo allí. En el siglo XVIII, cuando Espinosa trazó su mapa, ya recibe el nombre de calle de los Cojos, al que alude Répide como apelativo popular que no lograba ser desbancado por el recuerdo del heroico militar. Lo de los cojos se explica por los cinco tullidos que solían frecuentar el albergue de San Lorenzo en los primeros años de su existencia. Dos de ellos encontraron su desgracia en la gloriosa batalla de Lepanto y los otros tres ejerciendo como alarifes en magnas obras como el monasterio de El Escorial o el Alcázar de Madrid. De tanto ir los cojos al albergue, la gente empezó a conocer la calle así. Cuentan los cronistas, con Capmany a la cabeza, que Miguel de Cervantes era conocido de los dos cojos de Lepanto y que de vez en vez los acorría en la medida de su modestia. Peñasco y Cambronero son más prosaicos e indican que tal vez el nombre se deba a una familia, todos lisiados.

Calle de Caños Viejos

Calle de Caños Viejos

Está entre la calle de la Morería y la calle de Bailén.

Para algunos, la calle de Caños Viejos (también cuesta de Caños Viejos) es la más antigua de las calles de Madrid.

El nombre de la calle proviene de la Fuente de los Caños Viejos, también llamados Fuente de San Pedro, tan antigua que ya se habla de ella en los Fueros de 1202. La fuente estuvo primero en la Cuesta de la Cruz Verde y luego junto a la Casa del Pastor, en la cercana calle de Segovia y a la sombra del actual Viaducto.

Los orígenes de Madrid se encuentran aquí, junto al arroyo que discurría por lo que hoy es la calle de Segovia. De las aguas se surtían diversas fuentes y una de ellas estaba canalizada mediante unos caños que son los que dan nombre a esta calle del barrio de la Morería.

Calle de los Caños del Peral

Calle de los Caños del Peral

La calle de los Caños del Peral se encuentra entre la plaza de Isabel II y la costanilla de Los Ángeles.

Popularmente la calle fue conocida con el nombre de Arrastraculos por lo empinada que es.

Tomaba el nombre actual de los dos famosos caños protegido por un peral que surtían de agua a unos baños públicos que había en esta calle en tiempos de los árabes. Aunque se cuenta que Alfonso VIII los mandó derribar porque le desagradaba que sus soldados se bañaran frecuentemente ya que pensaba que les quitaba fuerzas para las campañas, es más probable que lo hiciera para aprovechar el agua con destino a la llamada huerta de la Reina, quinta de recreo que mandó construir para su esposa doña Leonor y que se extendía desde la calle del Arenal hasta la de las Fuentes, pasando por la actual plaza de Isabel II.

La fuente fue diseñada posteriormente por Juan Bautista de Toledo, primer arquitecto del Monasterio de El Escorial, haciendo que se constituyera por un conjunto de caños distribuidos a lo largo de 34 metros, con un frente de sillares almohadillados de granito y caños monumentalizados mediante veneras de granito. Junto a ella, se encontraba un acueducto denominado de Amaniel que conducía el agua hasta el Palacio Real. Estuvieron en funcionamiento hasta mediados del siglo XVIII.


Calle de Cañizares


Calle de Cañizares

La calle de Cañizares es una pequeña calle que se encuentra entre Tirso de Molina y Antón Martín en el barrio de Lavapiés. Transcurre entre la calle de la Magdalena y la calle de Atocha.

Inicialmente se llamó calle de San Sebastián ya que conducía a esta iglesia.

Esta zona era conocida por la heredad de los Cañizares, donde tenía su quinta Juan Antonio de Luján.

Cuenta la leyenda que una noche, un amigo de Luján montó en su caballo a una mujer de un prostíbulo y la llevó a la quinta. Cuando llegaron la arrastró hasta un humilladero que allí había mientras la mujer luchaba por soltarse. Como señal de respeto hacia el Cristo del santuario, el hombre apagó el cirio pero en ese momento el Cristo dejó caer su corona de espinas.