martes, 21 de abril de 2015

Calle de Postas

Calle de Postas

La Calle Postas de Madrid esta ubicada en pleno corazón de Madrid, junto a la Plaza Mayor, entre las calles de Esparteros y Zaragoza.

Esta calle es una de las que más propiamente podíamos llamar galdosianas. Es de las más típicas de la ciudad, con su viejo y pequeño comercio tradicional que, según las ordenanzas de los gremios, era el de mercería, especiería y droguería, y así continúa siendo en toda la extensión de la pintoresca vía que al derivar hacia la calle de Zaragoza conserva en moderno edificio la institución de uno de los más viejos y famosos hostales de la villa, la Posada del Peine, en la que es de celebrar que, al renovarse en su aspecto, no haya tomado algún exótico y ridículo nombre.

Desde la llegada de los Austrias al poder, el servicio postal y, por tanto, las casas de postas, fueron creciendo y estableciendo cada vez servicios más profesionales. La primera de estas casas se estableció en la calle de Postas, pero fue reubicada, en 1795, con el nombre de Real Casa de Postas, en el edificio proyectado por Juan Pedro Arnal contiguo a la Real Casa de Correos, entre las calles de la PazPontejos y Correo.

A la casa de Postas,y a sus maestros pertenecía la imagen que habría en el portal. Esta casa era la señalada con el número 32, y la imagen, de la Virgen de la Soledad, que el vecindario tenía en mucha devoción.

Parece que hubo un alguacil de corte que bajó a la cueva esa efigie, y dícese que en el sótano se oían estruendosas detonaciones, que no cesaron hasta que la sagrada figura fue devuelta a su lugar, donde recibía alumbrado y reverencia. En 1857, siendo propietario de esa casa D. José Pardo, vecino de Medina Sidonia, se hizo cargo de la imagen, ante el notario D. Segundo de Figueroa, gran cronista de la posta española y de tantas cosas más, que había de hacer el pseudónimo de "Doctor Thebussen". 

Otra de las historias que cuentan que aconteció en esta calle es la siguiente: Corría el año 1566 cuando un barrendero limpiaba la Plaza del Arrabal (actual plaza Mayor). De pronto, apareció un apuesto caballero, D. Bernardino de Obregón, un militar que había luchado bravamente en la batalla de San Quintín.

Calle de Postas
Calle de Postas
Parece que el barrendero, al manejar el escobón, levantó una cantidad de lodo que fue a parar a las impecables botas del soldado. La reacción de éste fue darle una bofetada. El pobre hombre que limpiaba le pidió perdón humildemente, arrojándose a los pies de su ofensor y le dio las gracias por aquella bofetada con que, según decía, le había honrado y castigado su falta.

Este incidente le sirvió al caballero para darse cuenta de su desmesurada acción y desde ese momento, decidió ponerse al servicio de los más necesitados. Vendió sus bienes y fundó el Hospital para Convalecientes. El amor al prójimo le llevó a crear, también, la Hermandad de los Obregones, Congregación de los Siervos de los Pobres. 

Por orden de Felipe II se le pidió que refundiera en un solo hospital todos los que estaban diseminados por la ciudad y que estaban destinados a los pobres. Tal unión daría lugar al Hospital General, primero, después llamado Hospital Provincial de Madrid en cuya capilla se conserva el cuerpo de Don Bernardino de Obregón.

En la actualidad esta es la calle de los hábitos por excelencia. Aquí están las pocas tiendas que quedan dedicadas a la venta de telas para confeccionar hábitos de todas las Órdenes religiosas.

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