lunes, 10 de agosto de 2015

Calle de San Quintín

Calle de San Quintín

La calle de San Quintín está entre la calle de Bailen y la Plaza de Encarnación.

Esta calle que no tiene mas que una acera de casas fue abierta en los solares que quedaron entre el jardin de La Priora y el Palacio Real, al formarse el espacio que luego fue la Plaza de Oriente.

A su comienzo está la fachada meridional del convento de la Encarnación, reducida desde el año 1842. En este lugar estuvieron las famosas casas del marqués de Poza, personaje de la corte de Felipe II, que ha alcanzado romántica celebridad por figurar el el drama de Schiller "Don Carlos", y en ópera de Verdi igualmente titulada.

En el número 8 vivieron y murieron, uno en 1879 y otro el 1894, el poeta, dramaturgo y estadista  D. Abelardo López de Ayala y el músico D. Emilio Arrieta.

El nombre de la calle rememora la batalla de San Quintín del 10 de agosto de 1557 entre los franceses y los españoles, que obtuvieron señalada victoria. Fue un madrileño, Rodrigo Zapata de León, el primero que plantó la bandera victoriosa.

La batalla de San Quintín fue entablada en el marco de las Guerras italianas entre las tropas españolas y el ejército francés, que tuvo lugar el 10 de agosto de 1557, con victoria decisiva para el reino de España. Tras haber sido invadido en 1556 el Reino de Nápoles por las tropas francesas del duque de Guisa, Felipe II ordenó a las tropas españolas que se encontraban en los Países Bajos españoles invadir Francia. La guerra abierta entre Enrique II de Francia y Felipe II de España entraba en su fase más crucial.

Una parte de las tropas españolas eran soldados de los Tercios viejos de Nápoles, por entonces bajo soberanía española.

El primer escenario del enfrentamiento se situó en Italia, donde el apoyo del Papa Pablo IV facilitó la entrada de tropas francesas para amenazar a los dominios españoles del Milanesado y sobre todo Nápoles. El III duque de Alba, que estaba al mando de los españoles, rechazó eficazmente a los invasores y aisló al Papa, hecho que le valió la excomunión a Felipe II.

Sabido es que para conmemorar la batalla que da nombre a esta calle, ganada el día de San Lorenzo, ideó Felipe II la construcción del monasterio de El Escorial.