sábado, 14 de enero de 2017

Calle de la Aduana





Calle de la Aduana



La calle de la Aduana se encuentra entre la calle de la Montera y la calle de la Virgen de los Peligros.

Su primitivo nombre fue Angosta de San Bernardo porque a ella daban las tapias del desaparecido convento de Vallecas, de monjas bernardas, situado en la calle de Alcalá esquina a calle de la Virgen de los Peligros.


Y se llamaba Angosta para diferenciarla de la Ancha de San Bernardo, que es la actual de San Bernardo a secas. Cuando en 1865 la calle Ancha perdió este calificativo, la angosta pasó a denominarse Aduana, por quedar a espaldas del edificio de la Aduana, construido en 1769 por Sabatini en la calle de Alcalá.

La calle se llama hoy en día de la Aduana porque a ella da la fachada norte del antiguo Ministerio de Hacienda, cuya primitiva función fue la de Aduana.

En 1761 se presentó el proyecto del edificio, encomendado por Carlos III a Francisco Sabatini. Las obras finalizaron en 1769.

En 1845 se trasladó aquí el Ministerio de Hacienda, y fue precisamente entonces cuando el nombre de la calle pasó a ser de la Aduana, contrasentido que hacen notar Peñasco y Cambronero, que sentencian: "Esto fue hacer las cosas al revés."

El año 1944 se procedió a ampliar el edificio, obra dirigida por Miguel Durán Salgado, que aprovechó la portada del Palacio del Marqués de Torrecilla, de Pedro de Ribera, para una de las nuevas fachadas.

En esta calle vivió Mesonero Romanos; la describió, aunque sin decir su nombre, que deja en manos del lector adivinar, en el artículo titulado Mi calle, escrito en enero de 1837 y que se puede leer en sus Escenas matritenses.

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