lunes, 30 de enero de 2017

Calle de Caravaca


Calle de Caravaca

La calle de Caravaca se encuentra entre la calle de Lavapies y la calle del Mesón de Paredes.

Tardó en formarse esta calle, que no aparece en el plano de Texeira y de la que empieza a tenerse noticia ya entrado el siglo XVIII, pero con el nombre de Cruz de Caravaca. 

Se debe el nombre a la presencia de una cruz de brazos dobles o cruz de Caravaca en la zona, perteneciente a una capillita vecina a la gran finca que el cardenal Zapata poseyó allí. Había gran veneración por la capilla y la cruz; muchas damas se hacían llevar ante ella para adorarla. Se convirtió además en el centro de las célebres fiestas de la Cruz de Mayo, cuando las majas o mayas pedían dinero a los transeúntes. Esta, en principio, simpática costumbre se acabó convirtiendo en un abuso y los regidores de la villa legislaron contra ella. Ya en 1769 la Sala de Alcaldes de Corte sentó jurisprudencia contra ellas. Porque las mayas se sentaban en una especie de trono o altarcillo, con sus mejores galas, de modo que hacían de reclamo mientras las amigas pasaban el platillo. La fiesta fue definitivamente prohibida por el alcalde José Abascal, ya a finales del siglo XIX, pero se recuperó en 1988, por iniciativa de diversas asociaciones vecinales apoyadas por la concejalía del distrito Centro.


Un inoportuno incendio en un campo vecino la destruyó y, aunque las damas dejaron de venir a adornarla con flores y a unirse a las alegres veladas que se organizaban junto a ella, las mozas comenzaron a ornar sus puertas con cruces floridas cuando la primavera llegaba a su esplendor, en mayo, y de allí vino la fiesta de la Cruz de Mayo. Mucho tiempo después, cuando se abrió la calle, en recuerdo de aquel humilladero, se denominó de la Cruz de Caravaca, aunque en nuestros días, y ya desde mediados del siglo XIX, sólo aparece el nombre de Caravaca en su rótulo.

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