martes, 28 de abril de 2015

Calle de la Fe

Calle de la Fe

La calle de la Fe se encuentra entre la plaza de Lavapiés y la calle del Salitre.

Esta era la calle de la Judería. El barrio de Lavapiés, que tiene un abolengo hebraico, tuvo su origen en esta calle habitada por los judíos, y que era la que conducía a la sinagoga, emplazada en el mismo lugar donde se encuentra la iglesia de San Lorenzo.

Al ser expulsados de España los de la ley de Mosén, como entonces se decía, y verse precisados a abandonar los judíos madrileños sus hogares por la desacertada providencia de los Reyes Católicos, mudose a esta calle el nombre, dándosela el de la Fe, para recordar aquella determinación de los piadosísimos monarcas.

lunes, 27 de abril de 2015

Calle de Embajadores

Calle de Embajadores


La Calle de Embajadores (antiguamente denominada Paseo de Embajadores) nace en la plaza de Cascorro y finaliza en las cercanías de la plaza de Legazpi; durante el siglo XIX terminaba en el Portillo de Embajadores, prolongándose, a comienzos del siglo XX y debido al ensanche, hasta el barrio de la China.

El tramo más antiguo y tradicional de la calle es el comprendido entre la plaza de Cascorro y la glorieta de Embajadores.

Esta calle tan típica de los barrios de la majeza madrileña terminaba antes en el portillo de su nombre, llamándose paseo de Embajadores la vía que a su continuación se prolongaba en dirección al paraje denominado la China. Pero todo ha venido a quedar comprendido en aquella designación: la angosta calle primitiva, el paseo, ya más anchuroso, que llegaba hasta la glorieta de Santa María de la Cabeza, y el trozo restante con escampados por un lado y poblado por otro de merenderos, lugar llamado “la Manigua”.

jueves, 23 de abril de 2015

Calle de Felipe III

Calle de Felipe III

Pequeña calle de unos 30 metros que sale de la Plaza Mayor, de uno de sus numerosos arcos, y conduce a la calle Mayor.

Esta es la antigua calle de los Boteros, así llamada porque aquel gremio se estableció en esa vecindad de la Plaza Mayor. Los boteros que hacían los magníficos zaques que habían de guardar en sus entrañas el mosto argandeño y los vinos de Méntrida y de San Martín, tenían por patrón de su hermandad al Cristo de la Resurrección, que se veneraba en la parroquia de San Ginés, y el día de Pascua salían con pendón y tamboril, llevando una especie de muñeco que figuraba a Judas, y después de pasearle por las calles desde el amanecer, con grande bulla y algazara, iba a la iglesia, de donde sacaban en procesión la efigie de Cristo, al que desde los balcones caía una lluvia de aleluyas.

Iban a esta calle, y delante de sus tiendas armaban un cadalso, en el que las viejas ahorcaban a Judas, y después de ahorcado le quemaban en una hoguera. Después volvía la procesión a la iglesia, en la que había gran función. Y por la tarde se corrian en la plaza dos o tres novillos.

El gremio de boteros fue luego estableciendo sus tiendas en diferentes puntos, particularmente en la calle de Toledo, y a la que llevaba aquel nombre se le puso el de Felipe III, por haber sido el monarca que mandó construir la Plaza Mayor. El arco de los Boteros fue teatro de muy hazañosos episodios en la jornada del 7 de julio de 1822.   

Por iniciativa de Mesonero Romanos y coincidiendo con la el traslado de la estatua de Carlos III al centro de la plaza Mayor, en 1851 la antigua calle de los Boteros fue cambiada por calle de Felipe III.  
Felipe III de España, llamado «el Piadoso» (Madrid, 14 de abril de 1578-ibídem, 31 de marzo de 1621), fue rey de España y de Portugal  desde el 13 de septiembre de 1598 hasta su muerte.

Era hijo y sucesor de Felipe II y de Ana de Austria (1549-1580). En 1598 contrajo matrimonio en Valencia con la archiduquesa Margarita de Austria-Estiria, hija del archiduque Carlos II de Estiria y de María Ana de Baviera, nieta del emperador Fernando I. Bajo su reinado España alcanzó su máxima expansión territorial.

Aficionado al teatro, a la pintura y, sobre todo, a la caza, delegó los asuntos de gobierno en manos de su valido, el duque de Lerma, el cual, a su vez, delegó en su valido personal Rodrigo Calderón. Sin embargo, el Duque de Lerma fue en 1618 sustituido por el duque de Uceda, al que limitó las funciones. Felipe III murió en Madrid, el 31 de marzo de 1621, a causa de fiebres y erisipela.

Se le considera el primero de los Austrias Menores, dada la "grandeza" de Felipe II y Carlos I, sin embargo durante su reinado España incorporó algunos territorios en el norte de África y en Italia y alcanzó niveles de esplendor cultural. La Pax Hispánica se debió a la enorme expansión del Imperio y a los años de paz que se dieron en Europa de comienzos del siglo XVII, que permitieron que España ejerciera su hegemonía sin guerras.

Calle de la Flora

Calle de la Flora


En el siglo XVIII se denominaba plaza del Clavel al espacio que hay a la entrada de esta calle entre la calle de los Trujillos y el final de la calle de las Hileras, que respectivamente se llamaban entonces calle del Clavel y calle de la Bodega de San Martín.

La calle de la Flora debe su nombre, según una tradición muy verosímil, a una estatua que había en una de las casas, y según otras, a haber tenido en ella un palacio doña Flora de Nieremberg, y donde nació en 1595, su sobrino el venerable Juan Eusebio de Nieremberg, madrileño ilustre, hijo de don Godofredo de Nieremberg y de doña Regina Otín, camarera de la emperatriz doña María. El que había de ser religioso tan austero y escritor tan ilustre entre nuestros ascéticos, se educó en esa misma casa con su tía doña Flora, quien había sido testigo del prodigio del Cristo de los Milagros que se veneraba en la capilla del monasterio de San Martín. La que había de ser madre del venerable rogaba a la imagen impetrando el nacimiento de un hijo, y el Cristo entonces habló para prometerla que daría al mundo un santo y sabio varón.

martes, 21 de abril de 2015

Calle de los Reyes

Calle de los Reyes

La calle de los Reyes va de la plaza de España a la calle de San Bernardo.

Había en Madrid tres calles con ese nombre. La de los Reyes Vieja, que luego se llamó del Niño Perdido, y cuyo trozo, que permanece, es el callejón del Hospital. La de Los Reyes Alta, que luego vio cambiada su denominación por la de las Salesas, y que actualmente es llamada del Conde de Xiquena. Y finalmente esta, que es la única que conserva tal rotulación, fue anteriormente conocida como de San Ignacio, por su proximidad al noviciado de jesuitas.

Ha existido la leyenda de que la calle de los Reyes se llama de tal modo porque en tiempos de Fernando VI había en ella un solar pertenecientes a las casas que fueron del regente del Consejo de Aragón, y ese lugar fue elegido para labrar las estatuas de los monarcas españoles que después quedaron colocadas en la balaustrada del Palacio Real, y que después, so pretexto de su mucho peso, fueron apeadas, y hállanse repartidas en diferentes paseos de Madrid, como la plaza de Oriente, el parque del Retiro o el Museo del Ejército, y otras poblaciones.

Calle de Abada

Calle de Abada

La calle de Abada es una calle estrecha y tortuosa que arrancando en la plaza del Carmen iba a dar a la calle de Jacometrezo, se ha visto cercenada en su parte final por el trazado del segundo trozo de la Gran Vía que ha borrado del plano de Madrid casi todas las calles del centro de la corte y en cuya abigarrada, pintoresca y confusa población se mezclaban las casas de huéspedes modestos para estudiantes, empleados de poco sueldo y forasteros de escasos recursos con las mancebías descaradas.

Su aspecto industrial era una mezcla de tiendas de libros viejos, casas de préstamos y salones de peinar. Algunas buñolerías servian durante la noche de refugio al concurso de mujercillas y rufianes, bohemios y hampones.

El terreno sobre el que se edificó esta calle pertenecía, como los de todas las inmediatas, a las eras del monasterio de San Martín. 

Calle de Postas

Calle de Postas

La Calle Postas de Madrid esta ubicada en pleno corazón de Madrid, junto a la Plaza Mayor, entre las calles de Esparteros y Zaragoza.

Esta calle es una de las que más propiamente podíamos llamar galdosianas. Es de las más típicas de la ciudad, con su viejo y pequeño comercio tradicional que, según las ordenanzas de los gremios, era el de mercería, especiería y droguería, y así continúa siendo en toda la extensión de la pintoresca vía que al derivar hacia la calle de Zaragoza conserva en moderno edificio la institución de uno de los más viejos y famosos hostales de la villa, la Posada del Peine, en la que es de celebrar que, al renovarse en su aspecto, no haya tomado algún exótico y ridículo nombre.

Desde la llegada de los Austrias al poder, el servicio postal y, por tanto, las casas de postas, fueron creciendo y estableciendo cada vez servicios más profesionales. La primera de estas casas se estableció en la calle de Postas, pero fue reubicada, en 1795, con el nombre de Real Casa de Postas, en el edificio proyectado por Juan Pedro Arnal contiguo a la Real Casa de Correos, entre las calles de la PazPontejos y Correo.

A la casa de Postas,y a sus maestros pertenecía la imagen que habría en el portal. Esta casa era la señalada con el número 32, y la imagen, de la Virgen de la Soledad, que el vecindario tenía en mucha devoción.

Parece que hubo un alguacil de corte que bajó a la cueva esa efigie, y dícese que en el sótano se oían estruendosas detonaciones, que no cesaron hasta que la sagrada figura fue devuelta a su lugar, donde recibía alumbrado y reverencia. En 1857, siendo propietario de esa casa D. José Pardo, vecino de Medina Sidonia, se hizo cargo de la imagen, ante el notario D. Segundo de Figueroa, gran cronista de la posta española y de tantas cosas más, que había de hacer el pseudónimo de "Doctor Thebussen". 

Calle del Pozo



Calle del Pozo

La calle del Pozo se encuentra entre la calle de la Victoria y la calle de la Cruz, paralela a la carrera de San Jerónimo, en las proximidades de la Puerta del Sol.

La tradición es la de un pozo que había en la casa del capitán D. Francisco de Viarte. Por ese pozo, los soldados calvinistas que venían con el archiduque Carlos, cuando la guerra de Sucesión, se introdujeron en el convento de la Victoria, situado en las proximidades de la Puerta del Sol, y, después de saquearlo, se apoderaron de varias reliquias, entre ellas una que consistía en dos espinas de la corona de Jesucristo puesta en una alhaja de oro y piedras preciosas, cuyo fanal rompieron llevándose la joya y arrojando al pozo las sagradas espinas.

viernes, 10 de abril de 2015

Calle Mayor

Calle Mayor

La calle Mayor es una vía principal de las que desemboca en la Puerta del Sol y la que fue oficial Casa de la Villa (casa del Ayuntamiento de Madrid). No toda la extensión actual fue denominada calle Mayor. La historia de la calle va unida a la historia de Madrid, no hay recepción real que no pasara por esta calle a través de la Puerta del Sol.

La calle Mayor, que en la actualidad se extiende desde la Puerta del Sol hasta la Cuesta de la Vega, constaba de cuatro tramos diferenciados en los siglos XVI y XVII, cada uno con una denominación distinta.

Calle de la Sal


Calle de la Sal

La denominación calle de la Sal se conserva desde muy antiguo por ser el sitio donde se expendía esta sustancia. Algunos creen que se denominó también "Red de la Sal". Conforma una de las entradas que airean la popular plaza, cargada de vegetación en tiempos pasados y comunica la plaza Mayor con la calle de Postas.

En 1876 A. Fernández de los Ríos anota en su "Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero", que la calle de la Sal tiene su principio en la de Postas y concluye en la Plaza de la Constitución, que es como se llamaba entonces la Plaza Mayor. Que comprende los números 1 a 5 y 2 a 8, con una longitud de 28 metros lineales y 7 de ancho. Que corresponde al Barrio de Constitución del distrito de Audiencia.