sábado, 14 de enero de 2017

Calle de Abades

Calle de Abades

La calle de Abades se encuentra entre la calle de Embajadores y la calle del Mesón de Paredes.



Debe su nombre a los opulentos hermanos Rodrigo y García Abad, conocidos por los Abades, cuya casa se hallaba situada en esta calle.


Los hermanos fueron regidores de la villa, repartían sus rentas en obras caritativas y piadosas.


Ellos fueron los principales valedores del cercano convento de Teatinos que en la calle del Oso y añadido a la capilla de la Virgen del Favor, erigida por D. Diego de Vera el año 1612 en la calle del Oso, fundó en 1644 el clérigo regular de San Cayetano, D. Plácido Mirto. El padre Mirto debió de obrar con falta de previsión y sobra de precipitación al fundar aquella casa religiosa, toda vez que es fama que reunida la comunidad que, por fortuna, era breve, el 7 de agosto, fiesta precisamente del santo de la Orden, tocaron la campana para llamar al refectorio, en el que tomaron asiento los religiosos ante una mesa vacía, y después de esperar en vano que los fieles de la vecindad, que conocían la pobreza de los teatinos, les deparasen la limosna de algunas vituallas, levantaron los manteles y rezaran la Acción de gracias como si de verdad hubieran comido.


Grave error la del reverendo Mirto al poner la mesa sin saber lo que habría de poner en ella, y disponer el comedor y los comensales sin tener seguridad de como y en que habían de emplearse, aunque en gracia a lo bello y poético de su nombre deben dispensársele estos olvidos de las cosas harto groseras. Pero aconteció que a la puerta de los hermanos Abades apareció un jumento , que no se sabía de donde venía, y al que no había manera de mover de allí. En esto, los regidores, noticiosos de la extrema pobreza en que se hallaban los teatrinos, ordenaron que se les llevase cuanto había en la despensa de su casa, y como los criados no pudieran transportarlo, ocurrióseles utilizar para ellos al misterioso borriquillo, que así como se vio cargado comenzó a correr, y sin que nadie le guiara se dirigía a la casa de los seglares de San Cayetano y se detenía delante de su puerta.


Al morir los hermanos Abades, dejaron sus bienes repartidos entre los teatrinos y los pobres, casas benéficas y otras obras pías, quedando en su memoria el nombre de esta calle , que, enclavada en el corazón de los barrios bajos, no es, sin embargo, de las más bulliciosas de ellos, y en la que existe un Circulo Republicano por cuya tribuna han desfilado los mas elocuentes oradores del partido.       


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