martes, 3 de febrero de 2015

Plaza de Puerta Cerrada

Plaza de Puerta Cerrada

La Plaza de Puerta Cerrada se halla en el casco histórico de la ciudad. Está formada por la intersección de las calles de la Cava Baja, del Nuncio, de Segovia, de San Justo, de la Pasa, de Gómez de Mora, de Cuchilleros y de Latoneros, que configuran, siguiendo la dirección de las agujas del reloj, sus lados meridional, occidental y septentrional.

Al este se sitúa la calle de los Tintoreros, que comunica con la Plaza de Segovia Nueva, a la que confluyen las calles de Toledo, de la ConcepciónJerónima y de la Colegiata.

La plaza toma su nombre de una de las puertas de la desaparecida muralla cristiana, que estuvo emplazada en este enclave durante la Edad Media y el Renacimiento. El citado acceso se llamó inicialmente Puerta de la Culebra, en alusión al relieve de dragón instalado en su frontal. Esta puerta fue clausurada ante los continuos delitos que tenían lugar en su interior, formado por varios recovecos que facilitaban el escondite de ladrones y asaltantes.


Desde entonces empezó a ser conocida como Puerta Cerrada, nombre que perduró una vez que la puerta medieval fue derribada. Su demolición se produjo en el año 1569, con ocasión de la entrada en la ciudad de Isabel de Valois, esposa de Felipe II. Estaba flanqueda por la Torre del Vinagre, posiblemente destruida en 1647.

En el lugar que actualmente ocupa la plaza, se encontraba el punto de inicio del viaje del agua del Alto Abroñigal. La parroquia de San Pedro el Viejo, una de las más antiguas de la ciudad (sus primeras referencias escritas datan del siglo XIII), fue erigida en sus inmediaciones y posteriormente trasladada a un nuevo edificio, sito en la calle del Nuncio, su actual ubicación.

Plaza de Puerta Cerrada
Otro de los monumentos que estaban situados en la plaza era una fuente del siglo XVIII, realizada por los escultores Ludovico Turqui y Francisco del Valle, de la que sólo se conserva el grupo escultórico de Diana cazadora, que actualmente preside la Fuente de la Cruz Verde, en la plaza homónima.

La Plaza de Puerta Cerrada es, en realidad, un ensanche viario, configurado en el siglo XIX tras el derribo de varios edificios, en el contexto de diferentes planes de actuación urbanística. Al igual que la vecina Plaza de Segovia Nueva, con la que conforma un espacio continuo, presenta un contorno irregular y desarticulado, acentuado por la confluencia de numerosas calles. 

La plaza se encuentra presidida por una cruz de piedra realizada a mediados del siglo XIX. Junto a este elemento, los rasgos urbanísticos que mejor definen al recinto son los murales pintados en las paredes de diversos edificios. Éstos fueron realizados en el último tercio del siglo XX durante el mandato del alcalde Enrique Tierno Galván, para ornamentar los lienzos de diferentes patios de luces que quedaron al descubierto, después de las demoliciones de viviendas emprendidas en el siglo XIX.

Los edificios del contorno fueron construidos en los siglos XIX y XX, con excepción del Palacio Arzobispal, del XVIII, que, en uno de sus ángulos, da la plaza a través de la calle de San Justo.

En los números 4 y 6 de la plaza, existen diferentes lienzos de la muralla cristiana de Madrid, integrados dentro de la estructura de varios inmuebles. Se trata de uno de los vestigios más importantes de esta construcción militar, pues conserva elementos arquitectónicos como el adarve y el pretil. También hay restos de un torreón. Ni el lienzo ni la torre son visibles al público.

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