lunes, 23 de febrero de 2015

Costanilla de las Trinitarias

Costanilla de las Trinitarias

La Costanilla de las Trinitarias se ubica en el barrio de las Letras entre la calle de Lope de Vega y la calle de San José.

Recibe este nombre porque aquí se construyó, en 1609, el Hospital de Niños Desamparados, entre cuyos objetivos se encontraba el de atender a mujeres incurables y a parturientas pobres.

En ella se ubica una parte del Convento de San Ildefonso de Trinitarias Descalzas, donde profesó una hija de Lope de Vega y otra de Cervantes.

El convento fue fundado en 1609 por doña Francisca Gaitán Romero, hija de Julián Romero, capitán de los ejércitos de Felipe II en Flandes, y para este propósito hizo venir a Madrid a unas religiosas trinitarias del convento de Santa Úrsula de Toledo. Tras intentar establecerlas en la calle Mayor, en 1612 las religiosas se instalaron en su emplazamiento actual, sobre unas casas de su propiedad en la entonces calle Cantarranas. Pronto hubo problemas entre las religiosas y su fundadora, hasta tal punto que doña Francisca se desvinculó totalmente del convento, que cayó entonces bajo la protección de doña María de Villena y Melo, marquesa de la Laguna y dama de la Casa de Braganza.

En 1639, se decide reformar el edificio y se planea construir de nuevo la iglesia y el claustro, utilizando para ello un legado de 2000 ducados que su nueva protectora había dejado en Portugal, por lo que las religiosas se trasladaron a una casa en la calle del Humilladero. Debido a la guerra con Portugal el edificio actual no pudo ser construido hasta 1673. De la dirección de las obras se encargó el arquitecto Marcos López, y desde 1693 y hasta su conclusión en 1698, José de Arroyo.

El edificio es sencillo y austero. Su iglesia es de reducidas dimensiones y se levanta sobre una planta de cruz latina. Su parte exterior es igualmente sencilla, pues su fachada principal está compuesta por dos fajas de piedra laterales, por un frontispicio triangular en el remate y tres arcos de ingreso de medio punto en el centro, con la única decoración de un bajo relieve y los escudos de armas de los marqueses de la Laguna. Declarado monumento nacional en 1921, ha sido restaurado por la Real Academia Española en 1869 y 1939.

Por otra parte, en la fachada se puede ver una lápida conmemorativa con el busto de Miguel de Cervantes Saavedra, quien recibió sepultura en este convento el 23 de abril de 1616, y cuyos restos se perdieron posteriormente.

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