viernes, 20 de febrero de 2015

Calle de Ministriles

Calle de Ministriles


La calle de Ministriles está entre la calle del Calvario y la calle de San Carlos

En la calle de Ministriles estaba el cuartelillo de los alguaciles de la villa o ministros inferiores de la justicia, a quienes se les llamaba ministriles, de ahí el nombre tan curioso. Junto al citado cuartelillo había un calabozo donde eran encerrados los que se negaban a pagar las multas que les correspondían.

Junto a la calle de Ministriles existe una bocacalle que sale de ella, denominada calle de Ministriles Chica, muy pequeña, de la que toma su nombre.

En fechas recientes, donde antes había un degradado solar se ha creado un nuevo espacio llamado pomposamente plaza de Ministriles que aún no figura en los planos ni callejeros.

En esta calle murió en 1646 el pintor Antonio de Monreal (1603-1646). Fue un pintor barroco español . Según Ceán Bermúdez , que le dedicó una breve reseña, fue un pintor de Madrid  activo a comienzos del siglo XVII.

De su biografía y obra, silenciada por Antonio Palomino , Ceán solo llegó a tener conocimiento de la existencia de un cuadro firmado por él con San Juan de Mata curando a unos enfermos, localizado en la sala De profundis del desaparecido convento de la Trinidad Calzada  de Madrid, y de su aspiración a ocupar la plaza de pintor del rey, que había quedado vacante por muerte de Bartolomé González  en 1627. 

Establecido en Zafra , en 1632 contrató con el cabildo de la catedral de Badajoz  la pintura de una copia de la Virgen de la Antigua y es en Badajoz  donde se conservan algunas de sus pinturas.

Documentado en Madrid en septiembre de 1603, cuando actuó como padrino de bautismo de una hija de Bartolomé de Cárdenas , se le encuentra ocupado luego en multiplicidad de tareas diversas: desde la copia de algunos cuadros de Tiziano, en 1610, tarea que comparte con Cárdenas, a la pintura de escudos para honras fúnebres y el repaso de los carros para los autos  del Corpus Christi  en 1623. En 1614 actuó como tasador en el pleito por las pinturas del Palacio del Pardo. Con el obrero mayor Francisco Sánchez, en junio de 1622, se comprometió a realizar las tramoyas y decorados necesarios para las representaciones de las comedias compuestas por Lope de Vega  con motivo de las fiestas por la canonización de san Isidro Labrador. Más adelante, en 1627, presentó las condiciones para hacerse cargo de un retablo destinado al convento de Santa Catalina de Siena de Madrid, y en 1629 concertó la ejecución del retablo colateral del Santo Cristo de la parroquia de San Sebastián de Carabanchel de Abajo, diciéndose en el contrato «pintor y tracista, vecino de la Billa de Madrid».

En 1632, tras haber fijado su residencia en Zafra por razones que se desconocen, el cabildo de la catedral de Badajoz le encargó una copia del deteriorado cuadro de la Virgen de la Antigua para el retablo de su capilla en el templo catedralicio, encargo que ha de situarse en el origen de algunos otros trabajos, de los que se conservan una Adoración de los pastores y otros lienzos de la vida de Cristo en el claustro catedralicio, y una Huida a Egipto, fechada en 1633, en el coro del convento de franciscanas de Santa Ana.

De nuevo en Madrid, en febrero de 1645 traspasó al escultor Gabriel Vázquez la obra del retablo colateral del Niño Jesús que se había comprometido a realizar para la iglesia mayor de Getafe, de cuyas pinturas acabó haciéndose cargo Alonso Cano. Casado con Dorotea Lezcano, falleció en Madrid el 22 de febrero de 1646, en sus casas propias de la calle Ministriles.

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