sábado, 28 de febrero de 2015

Calle de Tribulete

Calle de Tribulete

La calle de Tribulete es una castiza vía en el barrio de Embajadores que desciende desde la plaza de Lavapiés hasta la calle de Embajadores.

En un corralón de esta calle se reunían los vecinos a jugar al tribulete (juego de bolos y tejas), un juego popular de la época que se jugaba por equipos y que se convirtió en el modo de denominar a esta vía

Daba a esta calle el costado sur del colegio de las Escuelas Pías de San Fernando, en cuyo recinto estuvo el jardín y el camposanto del antiguo Hospital de la Corona de Aragón, donde fue enterrado Guillén de Castro. Sin embargo, el cronista Mesonero Romanos, en sus Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas... de Madrid, estima que esta calle, como las vecinas del Sombrerete, Dos Hermanas, del Oso, de Cabestreros y de Abades, más allá de ser "todas bastante rectas, desahogadas y con un regular caserío" (...) resultan "absolutamente desnudas de interés artístico e histórico". Se contradice el maestro del costumbrismo literario post-romántico cuando, en las siguientes páginas describe con ojo de minucioso etnógrafo la variedad de manolos, manolas y todo el filón de casticismo del tradicional pueblo de Madrid que constituyen la habitual vecindad de estos "barrios bajos de la villa".

La calle del Tribulete fue acceso principal a uno de los dos edificios que forman el conjunto arquitectónico de La Corrala, junto con la otra vivienda de balcón de corredera en patio interior que tenía entrada por la calle del Sombrerete; conjunto que, tras el derribo del edificio que cerraba la manzana, se muestra al paseante y turista curiosos desde la calle de Mesón de Paredes, Esta corrala fue declarada monumento nacional en 1977, pasando luego al catálogo de Bienes inmuebles de interés cultural. Fue adquirida por el Ayuntamiento de Madrid en 1985.

Calle del Casino

Calle del Casino

La calle del Casino va de la calle de Embajadores a la calle de la Ribera de Curtidores.

Según Peñasco y Cambronero se llamó Sol al tramo de la actual calle del Casino comprendido entre las de Embajadores y Ventorrillo. En el plano de Texeira aparece sin nombre y en el de Espinosa como parte de la de Tribulete.

A partir de 1835 se denominó Calle del Casino y posteriormente se prolongó la calle hasta la calle de la Ribera de Curtidores.

Toma el nombre del llamado Casino de la Reina, finca de recreo que el Ayuntamiento regaló, en 1817, a la reina Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII y cuyo palacete lo aprovechaba Fernando VII para sus correrías nocturnas.

Calle de Santiago el Verde

Calle de Santiago el Verde

La calle de Santiago el Verde está entre la callede la Huerta del Bayo y la calle del Casino.

La calle de Santiago el Verde toma su nombre de la antigua ermita donde se celebraba la romería del 1 de mayo, que se hallaba en el Sotillo, célebre en las costumbres madrileñas del siglo XVII. El sotillo estaba entre la Puerta de Toledo y el Portillo de Embajadores que en aquella época era parte frondosa.

Calle del Ventorrillo

Calle del Ventorrillo

La calle del Ventorrillo se encuentra entre la calle de la Huerta del Bayo y la calle del  Casino.

Aquí estaba el ventorrillo del Sol, muy frecuentado cuando por aquí se bajaba al Sotillo y se celebraba la fiesta de Santiago el Verde.
La Fiesta de Santiago el Verde (en algunas ocasiones denominado también día del sotillo) es una celebración realizada en Madrid el día uno de mayo. Se denomina así por ser romería que se realizaba con dirección a la Ermita de San Felipe y Santiago (conocida popularmente como Ermita de Santiago el Verde) que se encontraba ubicada en una de las pequeñas islas del río Manzanares. La romería fue muy popular en el Madrid del XVI y XVII, decayendo su afluencia en el XVIII.

Calle de la Huerta del Bayo

Calle de la Huerta del Bayo

La calle de la Huerta del Bayo se encuentra entre las calles de Embajadores y de Peña deFrancia

Anteriormente se llamó San Isidro, una de las seis calles que tuvo nuestro santo patrón. 

El nombre actual lo toma de la antigua y extensa huerta que pertenecía al licenciado Francisco del Bayo, catedrático del Estudio de la Villa en 1560 sobre la que se construyó en 1830 el Casino de la Reina.

Calle de Peña de Francia

Calle de Peña de Francia

La calle de Peña de Francia se encuentra entre la calle de Rodas y la calle del Casino.

En esta calle vivía el capitán Juan Delgado quien, según la tradición, tenía en su casa una imagen conocida como Nuestra Señora de la Peña de Francia, que se la había traído después de luchar en la guerra entre Felipe II y Enrique III de Francia. La imagen la colocó en su casa, tomando la calle el nombre de la imagen.

Calle de Rodas

Calle de Rodas

La calle de Rodas es una típica calle de los barrios bajos que se encuentra entre la calle de Embajadores y la calle de la Ribera de Curtidores.

En el plano de Pedro Texeira ya aparece con el nombre de calle de Bodas.

La calle toma el nombre de Simón Rodas, pellejero y fabricante de curtidos. Era el dueño de los terrenos sobre los que se abre la calle de su nombre en el barrio de Lavapies.

Murió a los ciento seis años. Su entierro fue famoso al que asistieron muchas cofradías y comunidades del Madrid de entonces.

Calle de Fray Ceferino González

Calle de Fray Ceferino González

La calle de Fray Ceferino González se ubica entre la calle de Embajadores y la calle de la Ribera de Curtidores.

Primero se llamó calle de San Pedro porque la calle se abrió el día de la festividad de San Pedro y San Pablo. En 1835 recibió el nombre de la Pasión porque los monjes del cercano convento de la Pasión se trasladaron a una casa de esta calle cuando el convento fue derribado por orden de José I.

Desde 1894 se denomina Fray Ceferino González (1831-1894), en recuerdo del dominico, teólogo, filósofo, arzobispo, cardenal y miembro de la Real Academia Española, que escribió varios libros, entre ellos la Historia de la Filosofía.

El desaparecido Convento de la Pasión estaba situado en la Plaza de la Cebada, esquina a la calle de Toledo y a la calle de las Maldonadas.

En el año 1565 fue construido el Hospital de la Pasión. Años más tarde en el 1637, los dominicos fundan el Convento de la Pasión en el sitio que ocupaba antaño el hospital.

El convento fue demolido en el año 1809 por orden de José Bonaparte

Calle del Oso

Calle del Oso

La calle del Oso se encuentra entre la calle del Mesón de Paredes y la calle de Embajadores.

La calle del Oso, debe su nombre a que en ella se exhibía un oso encerrado en una jaula en la cual se metieron dos niños imprudentemente, pero el animal no les hizo ningún daño.

Por este motivo, en el oratorio de San Marcos, situado aquí, el hidalgo Diego de Vera colocó una imagen de la Virgen que sería conocida como Nuestra Señora del Favor, a la que se le atribuye la milagrosa salvación de los dos críos.

El hidalgo colocó su escudo en la fachada de su casa al cual añadió la figura de un oso.

Calle de San Cayetano

Calle de San Cayetano

La calle de San Cayetano está entre la calle de la Ribera de Curtidores y la calle de Embajadores.

Antes se conocía como callejón de Embajadores y no tenía salida. Es llamada así desde 1852 por la proximidad a la iglesia dedicada al fundador de los Teatinos, la iglesia de San Millán y San Cayetano, de arquitectura barroca y situado en la calle de Embajadores.

En la actualidad es el centro de venta de pinturas dentro de El Rastro madrileño, donde hay diferentes locales en los que se pueden comprar cuadros además de los materiales para pintar.

San Cayetano es considerado el patrón de la Providencia y protector de las parturientas.

viernes, 27 de febrero de 2015

Calle de la Ribera de Curtidores

Calle de la Ribera de Curtidores

La calle de la Ribera de Curtidores es el centro neurálgico de El Rastro madrileño. Discurre entre la plaza de Cascorro y el Paseo de las Acacias en una pronunciada pendiente.

La Ribera de Curtidores, denominada antíguamente como calle de las Tenerías, debe su nombre a que la calle proviene de la industria de curtiembre, denominadas tenerías, que se desarrolló en Madrid a raíz de los mataderos ubicados en el Cerrillo de Cascorro.

Antes de los Reyes Católicos, el antiguo gremio de curtidores se encontraba ubicado junto a los caños del Peral, actualmente plaza de Isabel II. El gremio de los curtidores de cuero y pieles estuvo instalado en este punto hasta el año 1495, cuando los Reyes Católicos promovieron su traslado a la Ribera de Curtidores y a la Cuesta de san Lázaro.

Calle de Carlos Arniches

Calle de Carlos Arniches

La calle de Carlos Arniches está entre la plaza del General Vara de Rey y el Campillo del Mundo Nuevo.

Esta es la antigua calle del Peñón. La tradición que explica su nombre tiene mucha relación con la del Campillo en que finaliza, aunque en este caso está algo más puesta en razón. Aquí había un peñón muy grande que en tiempos remotos fue derribado o bien se cayó solo, y de esta manera se pudo ensanchar la villa por esta zona.

Y muy apropiado es dedicar, en plenos barrios bajos y en el corazón del Madrid más castizo, esta calle a uno de los dramaturgos que, sin ser hijo de la villa, tan bien supo reflejar su alma. Aunque nacido en Alicante vivió en el número 31 de esta calle.

Inició su carrera literaria escribiendo libretos para zarzuelas y para el género chico. Con El Santo de la Isidra empezó a dedicarse a retratar al chulo y la chulapa de los barrios bajos de nuestra villa, en sainetes con chispeantes e ingeniosos diálogos que hacen las delicias de todo amante de lo madrileño. También compuso comedias largas entre las que destacan La señorita de Trevélez -para muchos su mejor obra, en la que anticipa los Esperpentos de Valle-Inclán- y Es mi hombre. Este genial comediógrafo murió en su villa de adopción en 1943.

Plaza del General Vara de Rey

Plaza del General Vara de Rey

La plaza del General Vara de Rey (antiguamente conocido como Cerrillo del Rastro y posteriormente Plaza de Antonio Zozaya) es un espacio ubicado en el centro de Madrid en la zona central de El Rastro.

Se denomina desde 1941 así en honor al general español Joaquín Vara de Rey que tuvo un papel destacado en la defensa de El Caney durante la guerra hispano-estadounidense en Cuba.

La plaza se encuentra demarcada al oeste por la calle de Carlos Arniches y al este por la Ribera de Curtidores, siendo una vía de acceso a la calle de Toledo. Al estar inmersa en la zona de influencia del Rastro, es invadida cada domingo y festivo por puestos de venta de ropa de segunda mano.

El edificio más importante de la plaza es la Casa Matadero del Cerrillo del Rastro que alberga a comienzos del siglo XXI unas dependencias del ayuntamiento.

Calle de Rodrigo de Guevara

Calle de Rodrigo de Guevara

La calle de Rodrigo de Guevara es un corto atajo que une la calle de Santa Ana y la calle de  Mira el Río Alta, cerca de la plaza del General Vara de Rey.

Anteriormente se llamaba calle de la Chopa. Es muy corta y estrecha. En otros tiempos, fue extremadamente estrecha. Los vecinos casi podían dar la mano a los de enfrente, para saludarlos desde su ventana. Pedro de Répide sólo habla de la calle de Chopa en El Madrid de los Abuelos. Dice que era “tan estrecha, que una bicicleta sería el único vehículo que podría pasar por ella, si su empedrado no fuera tan adverso a los neumáticos como a la planta de los pies”.

Sus casas, actualmente, han cambiado porque fueron restauradas, dejando más espacio a la calzada y las aceras. Su suelo está en buenas condiciones. Todo lo pintoresco del pasado de este callejón ha desaparecido. Las fachadas están limpias, discretas y es un lugar tranquilo. Son ocho números, cuatro pares y cuatro impares.

Calle de Santa Ana

Calle de Santa Ana

La calle de Santa Ana se encuentra entre la calle de Bastero y la calle de la Ruda.

Es así llamada por la imagen de la santa que había en las posesiones de los Herrera en esta calle.

En esta calle se hallaba la casa más pequeña de Madrid, llamada de las Cinco Tejas, pues eran cinco las tejas que coronaban la fachada, estaba arrendada en catorce reales al mes. Fue derribada en 1851.

Calle del Carnero


Calle del Carnero

La calle del Carnero une la calle de la Ribera de Curtidores con la calle de Arganzuela.

Aunque en su origen fue llamada Calle Nueva, en el Plano Texeira ya aparece la denominación actual, pero arrancando del cerrillo del Rastro.

El nombre de esta calle procede de dos tradiciones. Por un lado se cuenta que se llamaba así porque en ese mismo lugar los aforadores rifaban un carnero todos los años para la fiesta de San Lorenzo.

Por otro lado, existe la leyenda de la calle de la Cabeza. Parece que el criado de un cura acomodado, le asesinó una noche para quedarse con su fortuna.

Tras cortarle la cabeza, desapareció a Portugal. Pero años después, a su regreso a Madrid, pasó por el Rastro y compró una cabeza de carnero.

La llevaba bajo  su capa cuando un alguacil le increpó qué era lo que escondía que iba dejando un reguero de sangre. El hombre le contestó que era una cabeza de carnero que acababa de comprar, pero cuando se la mostró comprobó que era la cabeza del sacerdote asesinado. Aquel hombre fue ahorcado en la Plaza Mayor. Relata la leyenda que cuando se consumó la pena, la cabeza del sacerdote volvió a convertirse en la del carnero.

Callejón del Mellizo

Callejón del Mellizo


El callejón del Mellizo se encuentra entre la calle de Mira el Río Baja y la calle de Arganzuela.

Aunque en la actualidad es una calle, sigue denominándose callejón porque en un principio era un callejón de la calle de la Arganzuela situado casi frente a la actual calle del Capitán Salazar Martínez que no tenía salida a la calle de Mira el Río Baja.

Según la tradición, el terreno donde se abrió perteneció a dos hermanos mellizos y cuando murió uno de ellos, el otro dio el terreno como limosna a la Cofradía del Santísimo, del Hospital General. En la actualidad tiene salida a la calle de Mira el Río Baja.

En el plano de Texeira aparece sin nombre y en el de Espinosa figura como San Agustín. A partir de 1835 se denominó callejón del Mellizo y en los años treinta del siglo XX se llamó Emilio Mesejo (1864-1931), actor del género chico que trabajó durante veinticuatro años en el Teatro Apolo.

En 1941 recuperó su tradicional nombre de callejón del Mellizo.

Calle de Mira el Río Alta

Calle de Mira el Río Alta

La calle de Mira el Río Alta, perpendicular con su casi homónima calle de Mira el Río Baja, sale de la calle de Carlos Arniches y llega hasta la calle de Bastero.

La leyenda sitúa el origen del nombre de estas dos calles hermanas en la crecida que trajo el río Manzanares a raíz de las lluvias torrenciales y constantes que cayeron desde el 29 de octubre de 1439 hasta el 20 de enero de 1440. Los vecinos de Madrid, asomados al Peñón que coronaba esta parte de los extramuros de la ciudad medieval, gritaban "¡Mira el río, mira el río!" Aunque es más probable que la denominación les viniera de su situación "mirando hacia el río", cuando se urbanizaron esos parajes. Lo cierto es que ya antes de que Mira el Río Baja existiera como tal, se la llamaba la calle de las Pulgas; del mismo modo que a la Alta se la conoció durante un tiempo como calle de Juan García Pasarón, por referencia al sacristán de la parroquia de San Justo, Juan García Pastor, que fundó en esta calle una escuela a la que bautizó con su propio nombre. En el plano de Espinosa aparece como Pasarón —quizá por error gráfico. Hilario Peñasco y Carlos Cambronero a pesar de sus diligentes investigaciones nada aportan sobre la variación en el apellido del sacristán, pero sí especularon con la posibilidad de que el nombre de la calle fuese fruto de algún corrimiento de tierras producido por las lluvias torrenciales que, al desplazar el referido Peñón, dejó a la vista una panorámica del río Manzanares (hubo una "calle del Peñón" en el espacio que luego se rebautizó calle de Carlos Arniches).

Ambas calles le dieron juego a Benito Pérez Galdós para situar acciones y personajes de sus novelas madrileñas. 

Calle de Mira el Río Baja

Calle de Mira el Río Baja

La calle de Mira el Río Baja, perpendicular con su casi homónima Mira el Río Alta, sale de la calle Mira el Rio Alta bajando hasta la castiza plaza del Campillo del Mundo Nuevo, en la Ronda de Toledo. Quedan dentro del radio de actividad del Rastro de Madrid, con viejas almonedas y tiendas de anticuarios.

La leyenda sitúa el origen del nombre de estas dos calles hermanas en la crecida que trajo el río Manzanares a raíz de las lluvias torrenciales y constantes que cayeron desde el 29 de octubre de 1439 hasta el 20 de enero de 1440. Los vecinos de Madrid, asomados al Peñón que coronaba esta parte de los extramuros de la ciudad medieval, gritaban "¡Mira el río, mira el río!" Aunque es más probable que la denominación les viniera de su situación "mirando hacia el río", cuando se urbanizaron esos parajes. Lo cierto es que ya antes de que Mira el Río Baja existiera como tal, se la llamaba la calle de las Pulgas; del mismo modo que a la calle Mira el Rio Alta se la conoció durante un tiempo como calle de Juan García Pasarón, por referencia al sacristán de la parroquia de San Justo, Juan García Pastor, que fundó en esta calle una escuela a la que bautizó con su propio nombre. En el plano de Espinosa aparece como Pasarón —quizá por error gráfico. Hilario Peñasco y Carlos Cambronero a pesar de sus diligentes investigaciones nada aportan sobre la variación en el apellido del sacristán, pero sí especularon con la posibilidad de que el nombre de la calle fuese fruto de algún corrimiento de tierras producido por las lluvias torrenciales que, al desplazar el referido Peñón, dejó a la vista una panorámica del río Manzanares (hubo una "calle del Peñón" en el espacio que luego se rebautizó calle de Carlos Arniches).

Ambas calles le dieron juego a Benito Pérez Galdós para situar acciones y personajes de sus novelas madrileñas. Uno de los pasajes que describen Mira el Río Baja puede leerse en el primer libro de Fortunata y Jacinta:

"Echose mi hombre a la calle, y tiró por la de Mira el Río baja, cuya cuesta es tan empinada que se necesita hacer algo de volatines para no ir rodando de cabeza por aquellos pedernales. Ido la bajó,nota 2 casi como la bajan los chiquillos, de un aliento, y una vez en la explanada que llaman el Mundo Nuevo, su espíritu se espació, como pájaro lanzado a los aires. (...) Por eso el campo del Mundo Nuevo, que es el sitio más desamparado y más feo del globo terráqueo, le pareció una bonita plaza. Salió a la Ronda y echó miradas de artista a una parte y otra. Allí la puerta de Toledo ¡qué soberbia arquitectura! A la otra parte la fábrica del gas... ¡oh prodigios de la industria!... Luego el cielo espléndido y aquellos lejos de Carabanchel, perdiéndose en la inmensidad, con remedos y aun con murmullos de Océano... ¡sublimidades de la Naturaleza!..."
Benito Pérez Galdós: Fortunata y Jacinta (libro I, primera parte, cap. IX.4 )

Plaza del Campillo del Nuevo Mundo

Plaza del Campillo del Nuevo Mundo

La plaza del Campillo del Nuevo Mundo se encuentra entre las calles de Carlos Arniches, de Mira el Sol, de Arganzuela, de Mira el Río Baja y de la Ronda de Toledo.

Cuenta la leyenda que tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, se desplomó un peñón que había aquí y que unos niños entraron en sus ruinas observando un lugar tan grande que dijeron que detrás de las ruinas estaba el Mundo Nuevo.

Según Mesonero Romanos, esta plaza es uno de los puntos neurálgicos de El Rastro tradicional, entendiendo por tradicional la cada día más menguada compra-venta de objetos inverosímiles por oposición a la moderna y creciente de artículos de mercadillo. Este entorno parece que no mejoró mucho posteriormente a Mesonero Romanos, a tenor del sórdido y mísero ambiente de este rincón de Madrid que nos describen Galdós, Baroja o Blasco Ibáñez.

Poco ayudaron a mejorarlo la aparición de los “bazares”, situados en las manzanas entre la calle Mira el Solla Ronda de Toledo, a ambos lados de la Ribera de Curtidores, y por tanto lindando con la plaza, donde el término “bazar” más que eufemístico era sarcástico, pues no pasaban ser unos inmundos corralones, antiguas cuadras y caballerizas, donde se trajinaba principalmente con trapos, muebles viejos y restos de elementos decorativos procedentes del vaciado de “casas bien”, vaciado muchas veces no muy acorde con la legalidad vigente. 

Casi todos ellos dieron en incluir en su nombre a “las Américas”: Bazar de las Américas, de las Primitivas Américas, de las Grandiosas Américas, de las Nuevas Américas, de las Américas Altas, de las Américas Bajas… No sabría decir si tanta persistencia en lo de “las Américas” se debe a que a la zona se la conocía ya por ese nombre, o si  se la llamó así tras la aparición de estos “bazares”.

Calle de Mira el Sol


Calle de Mira el Sol

Esta calle de Mira el Sol, ubicada entre las calles de Embajadores y Ribera de Curtidores, tiene relación con sus vecinas calles de Mira el Río (Mira el Rio Alta y Mira el Rio Baja).

La tradición cuenta que, tras las copiosas lluvias entre octubre de 1439 y enero de 1440, el 2 de febrero amaneció con un sol radiante. Los madrileños, si unos meses antes comentaron la fuerza con que bajaba el río, esta vez exclamaron con alegría “¡Mira el Sol!“. Las plegarias que se hicieron a la Virgen de Atocha parece que hicieron efecto. Entonces era habitual sacar en procesión a las imágenes para pedirles que lloviese, que volviese el buen tiempo o que se apagasen los incendios… La Virgen de Atocha, cumplido el trabajo, pudo volver a su capilla desde la iglesia de Santa María, donde se encontraba.

jueves, 26 de febrero de 2015

Calle del Duque de Medinaceli

Calle del Duque de  Medinaceli

La calle del Duque de  Medinaceli se encuentra entre la plaza de las Cortes y la calle de Cervantes.

Se llama así porque se abrió en terrenos del palacio del duque de Lerma, luego de su hijo el duque de Medinaceli, que estuvo situado donde hoy se levanta el Hotel Palace.
Juan Francisco de la Cerda Enríquez de Ribera (Medinaceli, 4 de noviembre de 1637 - Madrid, 20 de febrero de 1691) VII Marqués de Cogolludo, IV Marqués de Alcalá de la Alameda, VI Duque de Alcalá de los Gazules, IX Conde de Los Molares, IX Marqués de Tarifa, VIII Conde de El Puerto de Santa María y VIII Duque de Medinaceli, fue un noble y político español de la Casa de Medinaceli.

Paseo del Prado

Paseo del Prado

El Paseo del Prado es el jardín histórico urbano más antiguo de Madrid (España), declarado Bien de Interés cultural (BIC) y uno de sus bulevares más importantes. Se articula según un eje norte-sur, desde la Plaza de Cibeles hasta la Plaza del Emperador Carlos V, popularmente conocida como Glorieta de Atocha. A mitad de su recorrido confluye con la Plaza de la Lealtad y con la Plaza de Cánovas del Castillo, donde se ubica la fuente de Neptuno.

Junto con los paseos de la Castellana y Recoletos, que se extienden al norte, conforma uno de los principales ejes viarios de la ciudad, al conectar la zona septentrional de la misma con la meridional.

En el terreno cultural, el Paseo del Prado alberga uno de los principales focos museísticos de España. En él se ubican los museos del Prado y Thyssen-Bornemisza y en sus inmediaciones se halla el Centro de Arte Reina Sofía, promocionados turísticamente bajo la denominación de Paseo o Triángulo del Arte.

En este paseo también se encuentran diferentes monumentos y recintos de interés histórico-artístico, levantados en el siglo XVIII dentro del proyecto urbanístico del Salón del Prado, además de numerosos motivos ornamentales y paisajísticos. Destacan el Edificio Villanueva, sede principal del Museo del Prado, el Real Jardín Botánico y los conjuntos escultóricos de las fuentes de Neptuno, Cibeles y Apolo.

Calle de Jovellanos

Calle de Jovellanos

La calle de Jovellanos se encuentra entre las calles de Los Madrazo y de Zorrilla.

Está dedicada a Gaspar Melchor de Jovellanos, jurisconsulto, político, economista, poeta y uno de los polígrafos más importantes de su tiempo.

En esta calle está el teatro de la Zarzuela, construido en 1856

Calle de los Madrazo

Calle de los Madrazo

La calle de los Madrazo se encuentra entre la calle de Cedaceros y el paseo del Prado.

Esta es la antigua calle de la Greda, cuyo nombre se debía a los pequeños montes de gredas que poblaban este lugar donde vivían los gitanos. La greda es una arcilla arenosa de color gris verdusco utilizada principalmente para alfarería, se origina de rocas arcillosas que son las rocas sedimentarias más abundantes sobre la Tierra.

Como en el número 24 de esta calle esquina a la de Jovellanos tuvo su estudio el pintor Federico Madrazo, en el que vivió y murió en 1854, por acuerdo municipal, la calle recibió el nombre de Federico Madrazo a partir de 1894. Sin embargo, como cuatro años después murió su hermano Pedro, también pintor, la calle pasó a denominarse los Madrazo, nombre que incluye a toda la saga familiar, seis hombres de tres generaciones.

En los números 3 y 5 nació el torero Rafael Gómez "El Gallo" en 1882. 

Calle del Marqués de Cubas

Calle del Marqués de Cubas

La calle del Marqués de Cubas, antes la calle del Turco, comienza en la carrera de San Jerónimo, por detrás del antiguo palacio de Villahermosa, que alberga, desde su inauguración en 1992, al museo Thyssen-Bornemisza y termina en la calle de Alcalá, en un lateral del actual edificio del Banco de España. Tiene cruces con las calles de Zorilla y de los Madrazo, ambas calles que terminan en el paseo del Prado.

La Real Academia de Jurisprudencia y Legislación tiene su sede en el número 13 de la calle.

En el solar entre la calle del Turco y el paseo del Prado, con entrada en la calle de Alcalá, tenía su corral de comedias la compañía italiana Los Trufaldines antes de trasladarse al Teatro de los Caños del Peral, edificio construido expresamente por ellos donde actualmente se encuentra el Teatro Real.

Hacia finales del siglo XVIII, se construyó en el mismo solar el palacio de Alcañices, y más tarde su entonces dueño, el duque de Sesto, encargará su reforma a Francisco de Cubas, el marqués de Cubas. En 1888, se construye allí parte del edificio del actual Banco de España, edificio que se ampliaría en 2006 para incluir la manzana entera, ampliación a cargo del arquitecto Rafael Moneo, y que incorpora la sede de la desaparecida Banca García-Calamarte, que formaba la esquina de calle de Alcalá con calle del Marqués de Cubas.

Calle de Fernanflor

Calle de Fernanflor

La calle de Fernanflor está entre la plaza de las Cortes y la calle de Zorrilla, corriendo paralela a la fachada del Congreso de los Diputados.

Su primer nombre fue Florín porque aquí había una escuela de florete o florín. Se cuenta que dos de sus alumnos salieron para batirse en duelo. Entonces, Fray Juan Flisco, del vecino convento del Espíritu Santo, situado donde hoy se levanta el Congreso de los Diputados, intentó impedirlo, aunque con tan mala fortuna que fue él quien recibió la estocada muriendo a consecuencia de ello. Este primer nombre de la calle podría proceder de la escuela o bien del duelo del florín.

Desde 1902 recibe el nombre de Fernanflor en recuerdo del escritor Isidoro Fernández Flórez Fernanflor (1833-1897).

Plaza de las Cortes

Plaza de las Cortes

La Plaza de las Cortes es un espacio que se encuentra entre la desembocadura de la Carrera de San Jerónimo y las calles del Prado y del Duque de Medinaceli. La Plaza era antiguamente un punto de entrada a la Capital.

Primeramente se llamó Calzada del Espíritu Santo, por el convento del Espíritu Santo que fue fundado a fines del siglo XVI en el lugar que ocupa hoy el Congreso de los Diputados. Se denominó también plaza de Santa Catalina, por el convento de igual nombre que estuvo, en el siglo XVIII, en el solar ocupado en la actualidad por el hotel Villa Real.

En ella se encuentra el Congreso de los Diputados, la Organización Médica Colegial de España, una estatua de Cervantes y el Hotel Palace.

Desde mediados del siglo XIX se denomina plaza de las Cortes, por el edificio del Congreso de los Diputados.

Calle de San Agustín

Calle de San Agustín

La calle de San Agustín transcurre desde la plaza de las Cortes hasta la calle de Lope de Vega.

El origen del nombre de esta calle proviene de una pintura que representaba a San Agustín que se encontraba situada sobre la entrada de la quinta del padre Lezo, arzobispo de Granada, que estaba ubicada en esa calle.

Esa finca pasó, años después, a ser propiedad de los marqueses de Oviedo y en ella se estableció posteriormente el Noviciado de las Hijas de la Caridad, hasta que se trasladaron a su nueva casa en la calle de Jesús.

En la calle de San Agustín estaba también el palacio de los marqueses de Retortillo, muy característico por sus balcones volados y sus rejas panzudas. En el piso de abajo, según Pedro de Répide, se encontraba la sede de El Globo, fundado por Castelar y dirigido por Alfredo Vicenti.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Calle de Santa Catalina

Calle de Santa Catalina

La calle de Santa Catalina transcurre entre la carrera de San Jerónimo y la calle del Prado.

Toma este nombre por haber estado junto al convento de Santa Catalina de Siena.

En esta calle vivió el General Espartero.

Calle de Sevilla

Calle de Sevilla

La calle de Sevilla va de la calle de Alcalá a la plaza de Canalejas.

Aunque de corto recorrido es una de las calles más hermosas y principales de Madrid.

Don Ramón de Mesonero Romanos tenía a la calle de los Peligros en muy mal concepto, pues pensaba de ella y de los colindantes callejones de Bodegones y de los Gitanos que eran "verdaderos albañiles de la inmundicia social".

Don Alvaro Campany, mucho más misericordioso, refiere en milagro de la virgen para justificar su antiguo nombre.

El caso es que los callejones desaparecieron, la calle resultante pasó a llamarse "de Sevilla" y se pobló -dicen- de toreros, cómicos y cesantes pasando el rato.

Calle de Núñez de Arce

Calle de Núñez de Arce


La calle de Núñez de Arce va de la calle de la Cruz a la plaza de Santa Ana.

Recibe este nombre a partir del año 1904 en honor al poeta y dramaturgo Gaspar Núñez de Arce nacido en el año 1834 y fallecido un año antes de la adquisición del nombre de la calle.

En sus orígenes esta calle recibía el nombre de calle de la Agorera debido a una hechicera que se encontraba por estos barrios llamada María Mola con una curiosa historia. 

En el siglo XV llegó a Madrid una mujer llamada María Mola a la que se le prohibió que habitara en la villa por tratarse de una bruja.

Calle de Manuel Fernandez y Gonzalez

Calle de Manuel Fernandez y Gonzalez

La calle de Manuel Fernandez y Gonzalez se encuentra entre las calles del Príncipe y de Ventura de la Vega.

Su primer nombre fue calle de la Visitación porque en unas casas que hubo aquí estuvo el primer convento de la Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel, las cuales fueron conocidas por las "casas de la Visitación".

Pero como estaban junto al Corral de las Comedias, la reina Margarita de Austria las trasladó a la antigua casa de campo de Antonio Pérez, en la calle de Santa Isabel, junto al colegio de igual denominación.

Desde 1898 está dedicada al escritor sevillano Manuel Fernández y González (1821-1888) que escribió algunas obras ambientadas en Madrid.

Calle de Ventura de la Vega

Calle de Ventura de la Vega

La calle de Ventura de la Vega transcurre entre la Carrera  de San Jerónimo y la calle del Prado.

Se denominó así por acuerdo municipal de 2 de enero de 1888, en memoria del famoso autor dramático, nacido en Buenos Aires en 1807.

Calle de Zorrilla

Calle de Zorrilla

La calle de Zorrilla va de la calle de Cedaceros al paseo del Prado.

La calle está dedicada al escritor romántico José Zorrilla, autor de Don Juan Tenorio.

Calle de Cedaceros

Calle de Cedaceros

La calle de Cedaceros está entre la calle de Alcalá y la carrera de San Jerónimo.

Debía su nombre a las tiendas que instalaron aquí los fabricantes de cedazos y de cribas.
Cedacería es el arte de fabricar cedazos, tamices, cribas, etc. pero los cedaceros se suelen ocupar además en la construcción de pequeñas obras de madera, tales como fuelles y cubos y en la de medidas de madera para granos.

Calle de Dos Hermanas


Calle de Dos Hermanas


La calle de Dos Hermanas está ubicada entre la calle de Mesón de Paredes y la calle de Embajadores.

El terreno donde está esta calle era propiedad de las hermanas Ocampo, dos ricas y piadosas mujeres. Allí tenían sus casas y en ellas fundaron el convento de religiosas Capuchinas, donde después de algunos incidentes las monjas allí instaladas negaron el derecho a las Ocampo a intervenir en la Comunidad. También les negaron el derecho de llamarse fundadoras, con notorio desagradecimiento por parte de las monjas.

A petición de las hermanas Ocampo, el Arzobispo hizo salir de allí a las monjas y las hermanas continuaron viviendo solas.

Tenían doble y justa fama de piadosas y extravagantes; salían poco de casa, siempre cubiertas con largos mantos, vestidas de negro y sin hablar con nadie.

martes, 24 de febrero de 2015

Calle de la Ruda

Calle de la Ruda

La calle de la Ruda comunica la plaza de Cascorro  con la calle de Toledo.

El nombre a la calle le viene de la planta arbustiva así llamada, la Ruta Graveolens, que vale tanto como ornamental de jardín como hierba medicinal o como condimento. Hasta esta calle llegaban las tapias del huerto del cercano convento de la Latina y precisamente, en la parte de la calle se situaba un considerable plantel de Ruda, tal y como nos cuentan Cambronero.

Calle del Doctor Cortezo


Calle del Doctor Cortezo

La calle del Doctor Cortezo se encuentra entre las plazas de Jacinto Benavente y de Tirso de Molina.

Cuando en 1897 se derribó el convento de la Trinidad, situado en la calle de Atocha (donde hoy está el teatro Calderón), se abrió una calle que se llamó Nueva de la Trinidad o de la Santísima Trinidad hasta que, en 1925, recibió el nombre actual de Doctor Cortezo, en recuerdo del médico y político Carlos María Cortezo (1850-1933).

En esta calle hay varios edificios que son conocidos por la mayoría de la gente:
   Teatro Calderón
   Teatro Fígaro
   Cine Ideal
   Frontón Madrid
   Capilla del Ave María

Plaza de Jacinto Benavente

Plaza de Jacinto Benavente

La plaza de Jacinto Benavente es un amplio espacio en el que confluyen las calles de Carretas, de la Cruz, de las Huertas, de Atocha, del Doctor Cortezo, de la Concepción Jerónima y de la Bolsa. El nombre de la plaza figura en memoria del dramaturgo y Premio Nóbel en 1922, Jacinto Benavente y Martínez, autor de obras como Los intereses creados o La malquerida.

La plaza se creó en 1926 como consecuencia del derribo de varios edificios en torno a la plazuela de la Aduana Vieja y la anexa plazuela de la Leña (luego calle de la Bolsa) y la calle de Carretas, entre ellos el Convento de los Trinitarios Calzados. Tras el ensanche, el palacio de los Cinco Gremios Mayores construido por Manuel de la Ballina en el siglo XVII, pasó a ser propiedad del Banco de Isabel II, y al fusionarse este banco con el de San Carlos, dio origen a la primera sede del Banco de España. En el inicio del siglo XXI alberga la Dirección General del Tesoro. Durante el ensanche también se derribó la lonja del Almidón.

A comienzos del siglo XX se edificó uno de los primeros cines de la capital: el Cine Ideal (en la embocadura de la calle del Doctor Cortezo). En los años cincuenta se levantó el edificio del "Centro Gallego", de ahí que en las inmediaciones del edificio se colocase un crucero recordando a los peregrinos que realizan el camino de Santiago. En 1998 se unió a la decoración de la plaza un barrendero de bronce obra del escultor Félix Hernando García. Desde finales del siglo XX se ha empleado en ocasiones como espacio para las ferias de artesanía.

lunes, 23 de febrero de 2015