martes, 27 de enero de 2015

Plaza de San Miguel

Plaza de San Miguel

La plaza de San Miguel está situada muy cerca de Plaza Mayor de Madrid por la salida de la calle Ciudad Rodrigo.

En este lugar estaba la antigua puerta de la muralla Medieval llamada “Puerta de Guadalajara” que, a finales del siglo XVI era ya el centro de un barrio de artesanos y pequeños comerciantes, como atestiguan aún los nombres de sus calles: plateros, bordadores, tintoreros, coloreros, hileras, herradores, cuchilleros, etc.

Esta puerta de Guadalajara estaba siempre muy animada, debido a que era una zona de tránsito y de comunicación entre el Alcázar, las casas de los nobles y los arrabales. En sus alrededores se formaban corros de gentes muy variadas que hacían tratos, comentaban y difundían noticias, convirtiéndose en un “Mentidero político y literario” frecuentado por los escritores del siglo de oro (Cervantes, Lope de Vega, ...) y por desocupados y curiosos.

Durante esta época medieval la zona era mercado abierto, rodeado de puestos (cajones) dedicados a la compra-venta de los productos artesanales producidos por los gremios. En la época de José Bonaparte se mandó derribar la antigua iglesia parroquial de San Miguel de los Octoes. En su lugar quedó una plazuela en la que se proyecta construir el mercado que heredaría el nombre de la antigua parroquia. En 1809 albergaba un mercado "al descubierto" especializado en la venta de pescado en el que posteriormente (entre 1913 y 1916) se construyó el mercado cerrado bajo la supervisión del arquitecto Alfonso Dubé y Díez, inspirado en otros mercados europeos realizados en hierro al estilo del de Las Halles de París. Sin embargo, su actividad comercial es muy anterior, ya que en su ubicación existía antes un mercado de comestibles al aire libre.

En sus orígenes, el solar ocupado por la plaza fue el emplazamiento de la iglesia parroquial de San Miguel de los Octoes, lugar dónde fue bautizado Lope de Vega. Si bien no se sabe si el edificio era el original, la parroquia ya existía a principios del siglo XIII, tal y como menciona el fuero de Madrid de 1202. Toda la zona, con el templo incluido, fue arrasada por un terrible incendio ocurrido en 1790. A pesar de ser rehabilitado, su estado siguió siendo preocupante, hasta tal punto que en el año 1804 Juan de Villanueva recomendó su demolición. La demolición se efectuó el 28 de noviembre de 1809 por orden del rey José I Bonaparte, dentro de su política de apertura de espacios en el casco urbano de Madrid. El solar se transformó en una plaza pública en la que se celebraba un mercado de productos perecederos, para lo que se disponían hileras de cajones de madera y tenderetes. El economista y en su día gobernador de Madrid, D. Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España aseguraba en 1847 que el mercado callejero acogía ciento veintiocho cajones y ochenta y ocho tenderetes.

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