domingo, 11 de octubre de 2015

Calle Angosta de los Mancebos

Calle Angosta de los Mancebos

La calle Angosta de los Mancebos, dentro del barrio de La Latina, va desde la calle de Bailen a la calle de los Mancebos

Hay quien cuenta que el nombre de la calle se debe a que a este lugar daban los aposentos de los pajes del marqués de Villafranca, hoy sede de la Real Academia de Ingeniería.

sábado, 10 de octubre de 2015

Calle de los Mancebos

Calle de los Mancebos


La calle de los Mancebos, dentro del barrio de La Latina, va desde la Costanilla de San Andrés hasta la calle de la Morería

Hay quien cuenta que el nombre de la calle se debe a que a este lugar daban los aposentos de los pajes del marqués de Villafranca, hoy sede de la Real Academia de Ingeniería.

lunes, 10 de agosto de 2015

Calle de San Quintín

Calle de San Quintín

La calle de San Quintín está entre la calle de Bailen y la Plaza de Encarnación.

Esta calle que no tiene mas que una acera de casas fue abierta en los solares que quedaron entre el jardin de La Priora y el Palacio Real, al formarse el espacio que luego fue la Plaza de Oriente.

A su comienzo está la fachada meridional del convento de la Encarnación, reducida desde el año 1842. En este lugar estuvieron las famosas casas del marqués de Poza, personaje de la corte de Felipe II, que ha alcanzado romántica celebridad por figurar el el drama de Schiller "Don Carlos", y en ópera de Verdi igualmente titulada.

En el número 8 vivieron y murieron, uno en 1879 y otro el 1894, el poeta, dramaturgo y estadista  D. Abelardo López de Ayala y el músico D. Emilio Arrieta.

El nombre de la calle rememora la batalla de San Quintín del 10 de agosto de 1557 entre los franceses y los españoles, que obtuvieron señalada victoria. Fue un madrileño, Rodrigo Zapata de León, el primero que plantó la bandera victoriosa.

La batalla de San Quintín fue entablada en el marco de las Guerras italianas entre las tropas españolas y el ejército francés, que tuvo lugar el 10 de agosto de 1557, con victoria decisiva para el reino de España. Tras haber sido invadido en 1556 el Reino de Nápoles por las tropas francesas del duque de Guisa, Felipe II ordenó a las tropas españolas que se encontraban en los Países Bajos españoles invadir Francia. La guerra abierta entre Enrique II de Francia y Felipe II de España entraba en su fase más crucial.

Una parte de las tropas españolas eran soldados de los Tercios viejos de Nápoles, por entonces bajo soberanía española.

El primer escenario del enfrentamiento se situó en Italia, donde el apoyo del Papa Pablo IV facilitó la entrada de tropas francesas para amenazar a los dominios españoles del Milanesado y sobre todo Nápoles. El III duque de Alba, que estaba al mando de los españoles, rechazó eficazmente a los invasores y aisló al Papa, hecho que le valió la excomunión a Felipe II.

Sabido es que para conmemorar la batalla que da nombre a esta calle, ganada el día de San Lorenzo, ideó Felipe II la construcción del monasterio de El Escorial.

lunes, 4 de mayo de 2015

Calle del Duque de Fernán Núñez



Calle del Duque de Fernán Núñez

La calle del Duque de Fernán Núñez está entre las calles de Atocha y Santa Isabel.

Primero se llamó calle del Tinte por una tintorería propiedad del corregidor Carlos Gutiérrez de la Peña, situada en esta calle.

Por acuerdo municipal del 29 de noviembre de 1901 el nombre actual en memoria del duque de Fernán Núñez, D. Manuel Falcó d'Adda.

El Ducado de Fernán Núñez es un título nobiliario español concedido por el rey Fernando VII, el 23 de agosto de 1817 a Carlos Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento de Sotomayor, marqués de Castel-Moncayo, marqués de la Alameda y hasta entonces VII conde de Fernán Núñez.

sábado, 2 de mayo de 2015

Calle de la Escuadra


Calle de la Escuadra




La calle de la Escuadra está entre las calles de la Torrecilla del Leal y Primavera. En el plano de Texeira aparece la calle sin denominación, en el de Chalmandrier con el nombre de Santa Inés y en el de Espinosa ya figura con la denominación actual de calle de la Escuadra.

Hay una tradición que dice que en este lugar pusieron ciertos extranjeros, en tiempos de Felipe II, un cosmorama que representaba la escuadra Invencible y su catástrofe. Afirmándose que no solo todo el vecindario de la villa acudió a ver tan maravillosa representación de los buques luchando con los vientos, sino que el propio monarca y los príncipes fueron a contemplar aquel prodigio escenográfico.

Sin embargo, dada la forma angular que tiene esta calle, lo más verosímil es que la denominación de la Escuadra obedezca a lo quebrado de su traza.

Otra leyenda cuenta que el nombre lo tomaba de dos capitanes de la Armada Invencible que vivían en esta calle.

Calle de la Espada

Calle de la Espada

La calle de la Espada tiene su origen en la plaza de Tirso de Molina y termina en la calle de la Esgrima.

En la casa conocida como la Casa del Inquisidor, un maestro de esgrima levantó su escuela y, a modo de reclamo publicitario, colgó una espada de una cadena junto a la puerta. No sólo eso, sino que afirmaba que la espada perteneció a un noble francés, que la llevó en varias batallas y casi le otorgaba poderes prodigiosos.

Calle de la Escalerilla de Piedra

Calle de la Escalerilla de Piedra


El Arco de Cuchilleros es obra de Juan de Villanueva y fue construido en 1790 ubicado en la calle de la Escalerilla de Piedra una de las calles más cortas de Madrid. La Escalerilla de Piedra nos da una idea del desnivel existente entre la Plaza Mayor y la cava de San Miguel a las que une, cuyas casas hacen de contrafuerte para la Plaza Mayor, siendo una de las pocas calles que es en sí toda una escalera. El nombre del arco lo toma a la calle de Cuchilleros, donde estuvo establecido este gremio.

Este era el paso para la casa del marqués de Tolosa, por donde empezó uno de los grandes incendios de la plaza Mayor, a las once de la noche del 16 de agosto de 1790. 

Calle de la Montera

Calle de la Montera

La calle de la Montera discurre entre la Puerta del Sol y la Gran Vía.

Era ya la villa de Madrid residencia de los monarcas de Castilla, siendo muchas veces corte de hecho, aun cuando no lo fuera de derecho, y la población acababa por aquel lado en los arrabales de San Ginés y de San Martin. De allá a fuera seguían hacia oriente los olivares de los Caños de Alcalá, por donde pasaba el camino de Aragón y hacia el norte el camino que pronto se bifurcaba en el que seguía hacia Fuencarral y los puertos serranos, y el que, torciendo a la derecha, iba pasando primero por el arroyo de Valnegral o bajo el Abroñigal y luego por el Abroñigal alto, en dirección al cercano  pueblo de Hortaleza.

Aun todavía, al acabar la Edad Media, eran estos terrenos de suelo bravío, propicio a la caza y al pastoraje. Decíase que la configuración de tales tierras representaban exactamente, vista desde Madrid, los picos de una montera, y aquí aparece la primera leyenda etimológica de la que después había de ser calle.

martes, 28 de abril de 2015

Calle de la Fe

Calle de la Fe

La calle de la Fe se encuentra entre la plaza de Lavapiés y la calle del Salitre.

Esta era la calle de la Judería. El barrio de Lavapiés, que tiene un abolengo hebraico, tuvo su origen en esta calle habitada por los judíos, y que era la que conducía a la sinagoga, emplazada en el mismo lugar donde se encuentra la iglesia de San Lorenzo.

Al ser expulsados de España los de la ley de Mosén, como entonces se decía, y verse precisados a abandonar los judíos madrileños sus hogares por la desacertada providencia de los Reyes Católicos, mudose a esta calle el nombre, dándosela el de la Fe, para recordar aquella determinación de los piadosísimos monarcas.

lunes, 27 de abril de 2015

Calle de Embajadores

Calle de Embajadores


La Calle de Embajadores (antiguamente denominada Paseo de Embajadores) nace en la plaza de Cascorro y finaliza en las cercanías de la plaza de Legazpi; durante el siglo XIX terminaba en el Portillo de Embajadores, prolongándose, a comienzos del siglo XX y debido al ensanche, hasta el barrio de la China.

El tramo más antiguo y tradicional de la calle es el comprendido entre la plaza de Cascorro y la glorieta de Embajadores.

Esta calle tan típica de los barrios de la majeza madrileña terminaba antes en el portillo de su nombre, llamándose paseo de Embajadores la vía que a su continuación se prolongaba en dirección al paraje denominado la China. Pero todo ha venido a quedar comprendido en aquella designación: la angosta calle primitiva, el paseo, ya más anchuroso, que llegaba hasta la glorieta de Santa María de la Cabeza, y el trozo restante con escampados por un lado y poblado por otro de merenderos, lugar llamado “la Manigua”.

jueves, 23 de abril de 2015

Calle de Felipe III

Calle de Felipe III

Pequeña calle de unos 30 metros que sale de la Plaza Mayor, de uno de sus numerosos arcos, y conduce a la calle Mayor.

Esta es la antigua calle de los Boteros, así llamada porque aquel gremio se estableció en esa vecindad de la Plaza Mayor. Los boteros que hacían los magníficos zaques que habían de guardar en sus entrañas el mosto argandeño y los vinos de Méntrida y de San Martín, tenían por patrón de su hermandad al Cristo de la Resurrección, que se veneraba en la parroquia de San Ginés, y el día de Pascua salían con pendón y tamboril, llevando una especie de muñeco que figuraba a Judas, y después de pasearle por las calles desde el amanecer, con grande bulla y algazara, iba a la iglesia, de donde sacaban en procesión la efigie de Cristo, al que desde los balcones caía una lluvia de aleluyas.

Iban a esta calle, y delante de sus tiendas armaban un cadalso, en el que las viejas ahorcaban a Judas, y después de ahorcado le quemaban en una hoguera. Después volvía la procesión a la iglesia, en la que había gran función. Y por la tarde se corrian en la plaza dos o tres novillos.

El gremio de boteros fue luego estableciendo sus tiendas en diferentes puntos, particularmente en la calle de Toledo, y a la que llevaba aquel nombre se le puso el de Felipe III, por haber sido el monarca que mandó construir la Plaza Mayor. El arco de los Boteros fue teatro de muy hazañosos episodios en la jornada del 7 de julio de 1822.   

Por iniciativa de Mesonero Romanos y coincidiendo con la el traslado de la estatua de Carlos III al centro de la plaza Mayor, en 1851 la antigua calle de los Boteros fue cambiada por calle de Felipe III.  
Felipe III de España, llamado «el Piadoso» (Madrid, 14 de abril de 1578-ibídem, 31 de marzo de 1621), fue rey de España y de Portugal  desde el 13 de septiembre de 1598 hasta su muerte.

Era hijo y sucesor de Felipe II y de Ana de Austria (1549-1580). En 1598 contrajo matrimonio en Valencia con la archiduquesa Margarita de Austria-Estiria, hija del archiduque Carlos II de Estiria y de María Ana de Baviera, nieta del emperador Fernando I. Bajo su reinado España alcanzó su máxima expansión territorial.

Aficionado al teatro, a la pintura y, sobre todo, a la caza, delegó los asuntos de gobierno en manos de su valido, el duque de Lerma, el cual, a su vez, delegó en su valido personal Rodrigo Calderón. Sin embargo, el Duque de Lerma fue en 1618 sustituido por el duque de Uceda, al que limitó las funciones. Felipe III murió en Madrid, el 31 de marzo de 1621, a causa de fiebres y erisipela.

Se le considera el primero de los Austrias Menores, dada la "grandeza" de Felipe II y Carlos I, sin embargo durante su reinado España incorporó algunos territorios en el norte de África y en Italia y alcanzó niveles de esplendor cultural. La Pax Hispánica se debió a la enorme expansión del Imperio y a los años de paz que se dieron en Europa de comienzos del siglo XVII, que permitieron que España ejerciera su hegemonía sin guerras.

Calle de la Flora

Calle de la Flora


En el siglo XVIII se denominaba plaza del Clavel al espacio que hay a la entrada de esta calle entre la calle de los Trujillos y el final de la calle de las Hileras, que respectivamente se llamaban entonces calle del Clavel y calle de la Bodega de San Martín.

La calle de la Flora debe su nombre, según una tradición muy verosímil, a una estatua que había en una de las casas, y según otras, a haber tenido en ella un palacio doña Flora de Nieremberg, y donde nació en 1595, su sobrino el venerable Juan Eusebio de Nieremberg, madrileño ilustre, hijo de don Godofredo de Nieremberg y de doña Regina Otín, camarera de la emperatriz doña María. El que había de ser religioso tan austero y escritor tan ilustre entre nuestros ascéticos, se educó en esa misma casa con su tía doña Flora, quien había sido testigo del prodigio del Cristo de los Milagros que se veneraba en la capilla del monasterio de San Martín. La que había de ser madre del venerable rogaba a la imagen impetrando el nacimiento de un hijo, y el Cristo entonces habló para prometerla que daría al mundo un santo y sabio varón.

martes, 21 de abril de 2015

Calle de los Reyes

Calle de los Reyes

La calle de los Reyes va de la plaza de España a la calle de San Bernardo.

Había en Madrid tres calles con ese nombre. La de los Reyes Vieja, que luego se llamó del Niño Perdido, y cuyo trozo, que permanece, es el callejón del Hospital. La de Los Reyes Alta, que luego vio cambiada su denominación por la de las Salesas, y que actualmente es llamada del Conde de Xiquena. Y finalmente esta, que es la única que conserva tal rotulación, fue anteriormente conocida como de San Ignacio, por su proximidad al noviciado de jesuitas.

Ha existido la leyenda de que la calle de los Reyes se llama de tal modo porque en tiempos de Fernando VI había en ella un solar pertenecientes a las casas que fueron del regente del Consejo de Aragón, y ese lugar fue elegido para labrar las estatuas de los monarcas españoles que después quedaron colocadas en la balaustrada del Palacio Real, y que después, so pretexto de su mucho peso, fueron apeadas, y hállanse repartidas en diferentes paseos de Madrid, como la plaza de Oriente, el parque del Retiro o el Museo del Ejército, y otras poblaciones.

Calle de Abada

Calle de Abada

La calle de Abada es una calle estrecha y tortuosa que arrancando en la plaza del Carmen iba a dar a la calle de Jacometrezo, se ha visto cercenada en su parte final por el trazado del segundo trozo de la Gran Vía que ha borrado del plano de Madrid casi todas las calles del centro de la corte y en cuya abigarrada, pintoresca y confusa población se mezclaban las casas de huéspedes modestos para estudiantes, empleados de poco sueldo y forasteros de escasos recursos con las mancebías descaradas.

Su aspecto industrial era una mezcla de tiendas de libros viejos, casas de préstamos y salones de peinar. Algunas buñolerías servian durante la noche de refugio al concurso de mujercillas y rufianes, bohemios y hampones.

El terreno sobre el que se edificó esta calle pertenecía, como los de todas las inmediatas, a las eras del monasterio de San Martín. 

Calle de Postas

Calle de Postas

La Calle Postas de Madrid esta ubicada en pleno corazón de Madrid, junto a la Plaza Mayor, entre las calles de Esparteros y Zaragoza.

Esta calle es una de las que más propiamente podíamos llamar galdosianas. Es de las más típicas de la ciudad, con su viejo y pequeño comercio tradicional que, según las ordenanzas de los gremios, era el de mercería, especiería y droguería, y así continúa siendo en toda la extensión de la pintoresca vía que al derivar hacia la calle de Zaragoza conserva en moderno edificio la institución de uno de los más viejos y famosos hostales de la villa, la Posada del Peine, en la que es de celebrar que, al renovarse en su aspecto, no haya tomado algún exótico y ridículo nombre.

Desde la llegada de los Austrias al poder, el servicio postal y, por tanto, las casas de postas, fueron creciendo y estableciendo cada vez servicios más profesionales. La primera de estas casas se estableció en la calle de Postas, pero fue reubicada, en 1795, con el nombre de Real Casa de Postas, en el edificio proyectado por Juan Pedro Arnal contiguo a la Real Casa de Correos, entre las calles de la PazPontejos y Correo.

A la casa de Postas,y a sus maestros pertenecía la imagen que habría en el portal. Esta casa era la señalada con el número 32, y la imagen, de la Virgen de la Soledad, que el vecindario tenía en mucha devoción.

Parece que hubo un alguacil de corte que bajó a la cueva esa efigie, y dícese que en el sótano se oían estruendosas detonaciones, que no cesaron hasta que la sagrada figura fue devuelta a su lugar, donde recibía alumbrado y reverencia. En 1857, siendo propietario de esa casa D. José Pardo, vecino de Medina Sidonia, se hizo cargo de la imagen, ante el notario D. Segundo de Figueroa, gran cronista de la posta española y de tantas cosas más, que había de hacer el pseudónimo de "Doctor Thebussen". 

Calle del Pozo



Calle del Pozo

La calle del Pozo se encuentra entre la calle de la Victoria y la calle de la Cruz, paralela a la carrera de San Jerónimo, en las proximidades de la Puerta del Sol.

La tradición es la de un pozo que había en la casa del capitán D. Francisco de Viarte. Por ese pozo, los soldados calvinistas que venían con el archiduque Carlos, cuando la guerra de Sucesión, se introdujeron en el convento de la Victoria, situado en las proximidades de la Puerta del Sol, y, después de saquearlo, se apoderaron de varias reliquias, entre ellas una que consistía en dos espinas de la corona de Jesucristo puesta en una alhaja de oro y piedras preciosas, cuyo fanal rompieron llevándose la joya y arrojando al pozo las sagradas espinas.

viernes, 10 de abril de 2015

Calle Mayor

Calle Mayor

La calle Mayor es una vía principal de las que desemboca en la Puerta del Sol y la que fue oficial Casa de la Villa (casa del Ayuntamiento de Madrid). No toda la extensión actual fue denominada calle Mayor. La historia de la calle va unida a la historia de Madrid, no hay recepción real que no pasara por esta calle a través de la Puerta del Sol.

La calle Mayor, que en la actualidad se extiende desde la Puerta del Sol hasta la Cuesta de la Vega, constaba de cuatro tramos diferenciados en los siglos XVI y XVII, cada uno con una denominación distinta.

Calle de la Sal


Calle de la Sal

La denominación calle de la Sal se conserva desde muy antiguo por ser el sitio donde se expendía esta sustancia. Algunos creen que se denominó también "Red de la Sal". Conforma una de las entradas que airean la popular plaza, cargada de vegetación en tiempos pasados y comunica la plaza Mayor con la calle de Postas.

En 1876 A. Fernández de los Ríos anota en su "Guía de Madrid, manual del madrileño y del forastero", que la calle de la Sal tiene su principio en la de Postas y concluye en la Plaza de la Constitución, que es como se llamaba entonces la Plaza Mayor. Que comprende los números 1 a 5 y 2 a 8, con una longitud de 28 metros lineales y 7 de ancho. Que corresponde al Barrio de Constitución del distrito de Audiencia.

lunes, 30 de marzo de 2015

Plaza Mayor

Plaza Mayor

La plaza Mayor es, sin duda, el espacio público más carismático, histórico y visitado de Madrid. Está situada en lo que actualmente es el Centro y a pocos metros de la Puerta del Sol

Es una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho, que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 377 balcones, dispone de diez puertas de acceso a las calles que la circundan. Tiene 114 arcos incluidos los de acceso, 76 buhardillas y 4 torres.

En el centro del lado norte de la plaza se levanta la Casa de la Panadería y enfrente de ella, en el lado sur, la Casa de la Carnicería. En los soportales, sostenidos por pilares de granito, se alojan numerosos comercios de hostelería, por ser un importante punto turístico de Madrid, así como tiendas de coleccionismo, filatelia y numismática.

Los orígenes de la plaza se remontan al siglo XVI, cuando en la confluencia de los caminos (hoy en día calles) de Toledo y de Atocha, a las afueras de la villa medieval, se celebraba en este sitio, conocido como «plaza del Arrabal», el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, para regular el comercio en la plaza.

Dispone de diez accesos, seis de ellos a través de grandes arcos que se abren a las siguientes calles: del 7 de Julio y de Felipe III al norte; de la Sal y de Gerona al este; de Toledo al sur; y de Ciudad Rodrigo al oeste. Existe un séptimo arco, situado a la izquierda de la fachada de la Casa de la Carnicería, que no coincide con salida alguna de la plaza. Y un octavo arco a la izquierda de la fachada occidental, de menores dimensiones, que tampoco coincide con salida alguna. Tres accesos no coinciden con arco alguno: calle del Arco de Triunfo al norte; de Zaragoza al este; y de Botoneras al sur. El décimo acceso, tal vez el más conocido, es el Arco de Cuchilleros (calle de la Escalerilla de Piedra), en la esquina suroeste, pero este arco no es visible desde la plaza. 

En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las «casas de manzanas» de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619.

viernes, 27 de marzo de 2015

Calle de San Cristóbal

Calle de San Cristóbal


La calle de San Cristóbal se encuentra en las proximidades de la plaza Mayor, entre la plaza de Santa Cruz y la calle de Postas.

Toma su nombre por una capillita que había por la zona con una imagen de aquel santo, hombre de descomunal estatura y fuerza y mayor corazón que se dedicaba a pasar viajeros a través de un torrente.
Cristóbal de Licia, conocido como San Cristóbal mártir, considerado como uno de los Padres del yermo, es un santo cristiano, sobre cuyo origen las distintas tradiciones cristianas están en desacuerdo.

jueves, 19 de marzo de 2015

Calle de San Ricardo

Calle de San Ricardo

La calle de San Ricardo se encuentra entre la calle de Carretas y la calle del Marqués Viudo de  Pontejos.

La calle de San Ricardo es una angosta calleja que recuerda las que rodeaban la Puerta del Sol antes de la reforma de 1854.

El nombre de la calle recuerda al Hospital de San Ricardo que se ubicaba en esta zona.

El Hospital de San Ricardo era un centro para el tratamiento de tísicos o tuberculosos. Se creó después de la conquista de Madrid a finales del siglo XI. Estuvo situado en la calle de la Paz esquina a la calle de la San Ricardo. El hospital tomó nombre de la imagen de San Ricardo que se hallaba en la capilla del mismo. Cuando la reina Isabel de Valois, conocida como "Isabel de la Paz" regaló una imagen de la Virgen a este hospital, el centro pasó a ser conocido como hospital de la Paz, nombre que mantuvo hasta la supresión de los hospitales. La hermandad de Nuestra Señora de la Paz que se había creado en este hospital se trasladó entonces a la iglesia de Santa Cruz. 

lunes, 9 de marzo de 2015

Plaza del Rey

Plaza del Rey

La Plaza del Rey es un espacio ubicado en un lateral del primer tramo de la Gran Vía. Está delimitada en uno de sus extremos por la calle del Barquillo y la calle de las Infantas. Se encuentra ubicada en el barrio de Chueca.

Esta plaza se la denominó en el siglo XIX como Plaza del Almirante porque en ella había vivido Manuel Godoy, el Almirante de la paz

La Plaza del Rey es conocida por este nombre desde 1835, en honor al monarca Fernando VII (que había fallecido dos años antes). La placa de la plaza diseñada por Alfredo Ruiz de Luna es un tanto confusa, al no corresponder la imagen con la de Fernando VII.



domingo, 8 de marzo de 2015

Calle del Marqués de Valdeiglesias

Calle del Marqués de Valdeiglesias

La calle del Marqués de Valdeiglesias se encuentra entre la Gran Vía y la calle de las Infantas.

Primero se llamó calle de las Torres por las dos altas torres con escudos y trofeos que había en la casa de Juan García de Figueroa, embajador en Persia en 1618.

Desde 1902 recibe el nombre de Marqués de Valdeiglesias, en recuerdo de Ignacio José Escobar y López Hermoso (1822-1887), primer marqués de Valdeiglesias y director del periódico La Época así como diputado, Consejero de Estado y Vicepresidente del Congreso.
El Marquesado de Valdeiglesias es un título nobiliario español creado el 28 de junio de 1879 por el rey Alfonso XII durante la Restauración borbónica en España a favor de Ignacio José Escobar y López-Hermoso, Viejo y Martínez, Diputado a Cortes, Consejero de Estado de España.

Calle de la Reina

Calle de la Reina

La calle de la Reina va desde la calle de Hortaleza a la calle del Marqués de Valdeiglesias.

Se llama así esta calle por haber sido puesto en ella el trono donde la reina presenció la procesión que se hizo al Cristo de la Paciencia, origen análogo al de la tradición de la calle de las Infantas.

La calle de la Reina fue llamada de Prim desde la revolución de septiembre hasta la Restauración

Fue renovada durante la construcción de la Gran Vía. Todos los edificios de la acera de los números pares son nuevos. Algunos de los edificios de los números impares fueron construidos con suntuoso aspecto, al suponer sus propietarios que esa acera sería una de las de la nueva avenida, más anchurosa en la fantasía que en la realidad.

Calle de Victor Hugo

Calle de Victor Hugo

La calle de Victor Hugo se encuentra entre la Gran Vía y la calle de las Infantas.

La calle está dedicada al escritor, político e intelectual francés Victor Hugo (1802-1885).
Victor Hugo —inscripción completa en su acta de nacimiento: Victor, Marie Hugo - (Besanzón, 26 de febrero de 1802 - París, 22 de mayo de 1885), fue un poeta, dramaturgo y escritor romántico francés, considerado como uno de los escritores más importantes en lengua francesa.

También fue un político e intelectual comprometido e influyente en la historia de su país y de la literatura del siglo XIX. Era hermano de los también escritores Eugène Hugo y Abel Hugo.

Calle del Clavel

Calle del Clavel

La calle del Clavel se encuentra entre la calle del Caballero de Gracia y la calle de las Infantas.

Cuenta la leyenda que cierta tarde en que el rey Felipe III y su mujer, la reina Margarita de Austria, daban un paseo por la zona, quisieron entrar a ver el convento de la Concepción Francisca, fundado por el Caballero de Gracia y situado en esta calle.

Lo encontraron tan pequeño que a los pocos días volvieron junto con el duque de Lerma, el recién nombrado arzobispo de Santo Domingo, el alcalde de la villa y el propio Caballero de Gracia para tratar de obtener las dos casas contiguas que, curiosamente pertenecían al alcalde y al arzobispo, y poder así agrandar el convento.

Entonces el Caballero de Gracia se ofreció a regalar otra casa y el duque de Lerma, para no ser menos dijo que él daría un amplio y nuevo lugar para las monjas. Como no se ponían de acuerdo, la reina se agachó y cogió cuatro claveles de una mata que había en la huerta y entregó una flor a cada hombre, comprometiéndoles de esta manera a que cada uno contribuyera a la ampliación del convento.

Según otros autores, fue la madre abadesa la que entregó los claveles en lugar de la reina, pero la leyenda es la misma.

Calle de las Infantas

Calle de las Infantas

La calle de las Infantas transcurre entre la calle de Fuencarral y la Plaza del Rey.

El nombre de la calle aparece ya en el Plano de Texeira (1656) y supuestamente proviene de un tablado que se puso en el lugar para que, en el siglo XVII, las infantas María y Margarita (la de Las Meninas), vieran pasar una procesión encabezada por su padre, Felipe IV.

Durante la Revolución de 1868 se llamó calle de la Marina Española, y en la Guerra Civil calle de Rosalía de Castro.

El primer tramo, entre las calles de Fuencarral y de Hortaleza, tuvo antes de pertenecer a Infantas su propio nombre, calle del Piojo, y el tramo comprendido entre la calle Marqués de Valdeiglesias y la Plaza del Rey se llamó calle de las Siete Chimeneas.

Calle de Hortaleza

Calle de Hortaleza

La calle de Hortaleza se encuentra entre la Gran Vía y la plaza de Santa Bárbara.

El nombre se debe a que este era el antiguo camino que conducía al pueblo, hoy distrito, de Hortaleza que fue anexionado a Madrid en 1950.

Este municipio debía su nombre a las hortalizas que llevaba a vender a Madrid, aunque en un documento de 1361 figura como Fortaleza. 

Glorieta de la Puerta de Toledo

Glorieta de la Puerta de Toledo

La Glorieta de la Puerta de Toledo se encuentra en la confluencia de la calle de Toledo, la ronda de Segovia, los paseos de los Pontones y de los Olmos y la ronda de Toledo.

La Puerta de Toledo era una de las puertas de acceso a la ciudad de Madrid. Existieron con anterioridad otras tres puertas denominadas de Toledo en las cercanías, la actual data del primer tercio del siglo XIX y fue diseñada por el arquitecto español Antonio Aguado, que se encuentra ubicada en la mitad de la Glorieta de Toledo haciendo de rotonda. Fue erigida a modo de arco triunfal en honor del rey Fernando VII como conmemoración de la independencia española tras la ocupación francesa.

Calle de San Bernardo

Calle de San Bernardo

La calle de San Bernardo es una conocida vía que discurre desde la plaza de Santo Domingo hasta la glorieta de Quevedo. Pertenece en su mayoría al distrito Centro (barrios de Universidad y Palacio) y el tramo que discurre entre las glorietas de Ruiz Jiménez y Quevedo al distrito de Chamberí.

Antiguamente llamada Ancha para distinguirla de otra que había más estrecha, calle muy típica de Madrid, antes engalanada con preciosos edificios, la gran mayoría hoy desaparecidos. Aunque se cambie el nombre de las calles, el recuerdo de los madrileños sobrevive y aun hoy se puede preguntar por la "calle ancha" y muchas personas recuerdan e indican cierteramente donde se encuentra.

Su nombre hace alusión a Bernardo de Claraval, santo francés del siglo XI, importante reformador de la orden cisterciense.

En la calle existen y existieron, edificios representativos de distintas épocas. El mismo Palacio de Justicia, palacete del siglo XVIII, es una buena muestra de ello. Edificado por la marquesa de Sonora, se construyó sobre el solar que dio la demolición de la casa del marqués de Regalía.

Calle de Muñoz Torrero

Calle de Muñoz Torrero

La calle de Muñoz Torrero se encuentra entre la calle de Valverde y la calle del Barco.

Esta calle se abrió en 1864 en el solar del convento de San Basilio y está dedicada al sacerdote y político Diego Muñoz Torrero (1761-1829) que fue diputado en las Cortes de Cádiz se le considera el principal artífice del fin de la Inquisición española y uno de los máximos defensores de la libertad de expresión escrita.

Perseguido por Fernando VII por haber firmado la Constitución de 1812, murió en Portugal en 1829 a consecuencia de los malos tratos sufridos en las prisiones donde fue recluido.

Calle de Valverde

Calle de Valverde

La calle de Valverde une la Gran Vía con la calle de Colón y se encuentra a su paso de las calles del Desengaño, de Muñoz Torrero y de San Onofre. Valverde es una calle ancha, de las pocas del barrio en las que la vista encuentra amplitud en algún tramo.

La calle de Valverde se llama asi ya desde el siglo XVII por estar en los límites de la calle Fuencarral, camino que llegaba al pueblo del mismo nombre, donde son muy devotos de la Virgen de Nuestra Señora de Valverde, de una ermita a las afueras del pueblo. Todavía hoy se corta cada año hacia abril un carril de la carretera de Colmenar para la procesión que la honra.

Antes del siglo XVII la calle se llamó de las Victorias, según cuenta Fernández de los Ríos. El protagonista de tantas historias Jacobo de Grattis (el Caballero de Gracia) andaba detrás de una de las nietas de Don Juan de la Victoria Bracamonte, al que se podría considerar como fundador del barrio y que tenía por allí sus posesiones. Una noche que el pícaro italiano rondaba la casa de las jóvenes fue asaltado por unos caballeros cubiertos que le abatieron y que, con un pie sobre él, le dijeron “Avergonzados caballero. Os han vencido las Victorias”. Efectivamente, los caballeros misteriosos eran las damas.

Calle de Floridablanca


Calle de Floridablanca

La calle de Floridablanca se encuentra entre la carrera de San Jerónimo y la calle de Jovellanos.

Es una calle relativamente moderna pues se abrió en 1848 entre el convento del Espíritu Santo (derribado para construir en su solar el Congreso de los Diputados) y la casa del duque de Híjar. En la actualidad el transito por esta calle se reduce al servicios del Congreso de los Diputados ya que se ha embebido en el conjunto, entre el Palacio y la nueva edificación del congreso. 

Recibió el actual nombre en recuerdo de José Moñino y Redondo (1730-1808), conde de Floridablanca y ministro de Carlos III.
José Moñino y Redondo, I conde de Floridablanca (Murcia, 21 de octubre de 1728 - Sevilla, 30 de diciembre de 1808), fue un político español que ejerció el cargo de Secretario de Estado entre 1777 y 1792 y presidió la Junta Suprema Central creada en 1808.

sábado, 7 de marzo de 2015

Calle de Gonzalo Jiménez de Quesada

Calle de Gonzalo Jiménez de Quesada

La calle de Gonzalo Jiménez de Quesada se encuentra entre la Gran Vía y la calle del Desengaño.

Está dedicada a Gonzalo Jiménez de Quesada (1496-1579), descubridor y conquistador de Colombia y fundador de  Bogotá.

Quesada y sus hombres fueron los primeros europeos que comieron la patata, un tubérculo para ellos desconocido y que vieron como lo comían los chibchas.
Gonzalo Jiménez de Quesada y Rivera (Córdoba, España, 1509 – Mariquita, Tolima, Imperio Español, 16 de febrero de 1579) fue un explorador y conquistador español del territorio colombiano entre 1536 y 1572. Comandó la expedición de la conquista de la Nueva Granada (actual Colombia) y fundó entre otras la ciudad de Bogotá, la actual capital de Colombia, en 1538. La última expedición la realizó entre 1569 y 1572 en busca de El Dorado, la cual culminó en forma desastrosa.

Calle del Desengaño

Calle del Desengaño

La calle del Desengaño se encuentra entre la calle de Valverde y la calle de Concepción Arenal.

Es una calle muy antigua. Prueba de ello es su presencia en el plano de Texeira.

Llamada en su origen Desengaño, el establecimiento en ella del convento de san Basilio en el siglo XVII hizo que se llamara popularmente San Basilio o de los Basilios. Tras su exclaustración perduró algún tiempo la iglesia, cuyos escombros se destinaron a la construcción del Teatro Lope de Vega y de un molino de chocolate. También ocurrió en ella el suceso de la muerte del comandante Baseti en un atentado contra el coche del General Narváez.

Este curioso nombre está relacionado con una aventura nocturna del Caballero de Gracia. Según la tradición andaba el citado caballero rondando a una dama que vivía en esta zona y se encontró con el príncipe Vespasiano de Gonzaga, su rival. Ya se disponían a luchar por celos cuando cruzó una sombra cubierta con un velo y seguida por un zorro. Los hombres suspendieron el desafío momentáneamente y decidieron seguir la sombra hasta que ésta se paró junto a una tapia. Cual no sería el asombro de los dos al comprobar que era una momia bien conservada. La frase ¡qué desengaño! pronunciada por ellos dio origen al nombre de la calle.

Travesía del Horno de la Mata

Travesía del Horno de la Mata

La Travesía del Horno de la Mata, pequeña callecita de mucha antigüedad que une las vías de Concepción Arenal y Mesonero Romanos, lleva este nombre por haber sobrevivido a la calle del Horno de la Mata, de la que era bocacalle. Antes de heredar este nombre (en 1863) se la conocía con la bonita denominación de calle del Viento, que era un nombre repetido en el callejero madrileño.

La desaparecida calle del Horno de la Mata unía Jacometrezo con Luna y se la conocía así por la importante tahona que acogía propiedad de un tal Juan Mateo de la Mata, según unas versiones, o de la parroquia de San Martín, según otras. En esta segunda versión, la historia sitúa el horno (sic) junto a una mata de flores. La calle desapareció con el nacimiento de la Gran Vía, y su trazado coincide con la actual calle de Concepción Arenal.

En la calle hubo otra tahona de importancia, pero en el universo literario de Baroja. Allí sitúa el escritor la tahona donde Manuel, protagonista de La Busca, entra a trabajar a las órdenes de Karl, hornero alemán, alcohólico y sentimental.

Calle de Concepción Arenal

Calle de Concepción Arenal

La calle de Concepción Arenal se encuentra entre la Gran Vía y la calle del Desengaño.

La calle está dedicada a la escritora y socióloga Concepción Arenal, nacida en 1820 en Ferrol (A Coruña).
Concepción Arenal Ponte (Ferrol, 31 de enero de 1820 - Vigo, 4 de febrero de 1893) fue una importante escritora española realista vinculada al pionero movimiento feminista de finales del siglo XIX.

Calle de Miguel Moya

Calle de Miguel Moya

Entre la Gran Vía y la calle de Tudescos se encuentra la calle de Miguel Moya, dedicada a Miguel Moya Ojanguren, periodista de extensa carrera y diputado republicano. Fue uno de los impulsores de la Asociación de la Prensa de Madrid.

Hasta los años veinte la calle llevó el nombre de calle de la Hita, que antes de la construcción de la Gran Vía comenzaba en la calle de Jacometrezo. La tradición dice que en aquellos terrenos estuvo la quinta de Juan de Hita Buitrago, jefe de la Santa Hermandad de Madrid, en tiempos de los Reyes Católicos.

Después hay noticia de casas en la calle desde mitad del XVIII, aunque su fisionomía cambió radicalmente con la irrupción del segundo tramo de la Gran Vía, no conservándose los edificios anteriores.

La minúscula calle conjuga en poquísimos metros distintas vistas características del Madrid de la Gran Vía. A un lado la plaza de Callao, con los enormes pantallas publicitarias que estos días luce el Cine Callao; al otro lado la característica tipografía del Capitol, a giro izquierdo del cuello; y la planicie de cemento de la Plaza de la Luna a derechas. Sin embargo, pese a tan ilustres vistas la de Miguel Moya es una de esas callecitas adyacentes del “Gran Madrid” de aspecto desatendido.

Calle de Tudescos

Calle de Tudescos

La calle de Tudescos une la Gran Vía con la plaza de Santa María de Soledad Torres Acosta.

Se conocen dos posibles orígenes del nombre de esta calle que como tal figura ya en el plano de Teixeira. Uno, legendario, habla de presencia de varios capitanes de los tercios tudescos, como vecinos de ella hacia 1552. El otro hace referencia al Colegio de San Jorge o Seminario de los Ingleses, edificio derribado para la construcción de la Gran Vía madrileña, situado en la esquina con Jacometrezo. Dicho seminario, fundado por el súbdito «luquense (lucchesi)» César Bogacio en 1611 para albergar estudiantes ingleses católicos, fue administrado por un cuadro docente formado por doce jesuitas traídos de Flandes (habiendo costumbre de llamar "tudescos" a los oriundos de aquél condado).

Cuenta también Répide que entre la calle de Tudescos y la calle de Silva estuvo el edificio del palacio de los condes de Sástago, en cuyos bajos se fundó el Banco de San Carlos (1782) y hubo entre 1825 y 1832 un teatrito mecánico que luego se convirtió en el Teatro de Buena-Vista. El derribo de este palacio de Monistrol en 1970 dio espacio y lugar a la plaza de Santa María de Soledad Torres Acosta, más conocida como plaza de Luna.